Cuándo decir “NO”

 

Por: Daniel Rangel

Decir NO es sin duda de las cosas más difíciles de hacer. Y la cosa se pone fea cuando le tienes que decir que NO a alguien cercano, a un familiar o a un jefe en el trabajo, ¿cierto? Pero… ¿a qué le tememos, por qué no nos atrevemos a decirlo?

 

Básicamente el temor y la pena es lo que nos impide decirle NO a alguien. ¿Es normal? Bueno eso depende, a veces nos gana el corazón de pollo y terminamos por comprometernos con algo o alguien para no sentir pena por la otra persona. No podemos ir por la vida como si fuéramos unos hielos andando y rechazar a todo mundo porque no queremos sentir pena por los demás; el tener este tipo de sentimientos es precisamente lo que nos hace humanos.

 

Algunas ocasiones sentimos el peso de nuestra conciencia al colaborar con algo que no queremos del todo, que no nos gusta; sin embargo, lo hacemos por una causa que consideramos loable, o bien, de alguien a quien apreciamos… Y quién sabe, igual y ayudar a otros nos trae un beneficio, es a lo que le llamo un ganar-ganar.

 

¿Entonces cuándo debo rechazar a alguien diciéndole NO? Fácil: cuando nuestros intereses se ven comprometidos. No importa si es tu amigo, familiar, tu comadre o tu jefe, si tú sabes que tienes la razón con argumentos y ves que tus intereses se ven comprometidos (llámese tu economía, poner en riesgo a otra persona, sentirte comprometido a hacer algo que va en contra de tus valores y tu educación, tu tiempo, tus horas de sueño, tu felicidad y tranquilidad, etc.), aprende a rechazar. Que te quede claro: no puedes fregarte por culpa de alguien más.

 

¿Cuesta trabajo aprender a rechazar? Sí, mucho, al principio, pero es necesario hacerlo y no siempre sentir culpa por los demás. Te prometo algo: una vez que lo haces, crecerá una confianza que te vas a sorprender de ti mismo y empezarás a sentir menos culpabilidad al decir NO.

 

La vida puede ser tan simple o tan complicada según aprendas a manejar las situaciones que se te presentan. Eres tú quien se puede echar la soga al cuello al no saber rechazar a las personas, pero también eres tú mismo quien puede quitarse esas cadenas de pagarla por alguien más.

 

Llévatelo como lección de vida: aprender a decir NO te libra de molestias innecesarias, forja tu carácter, te harás respetar (ya no abusarán de ti) y lo más importante… te sentirás bien contigo mismo dejando de hacer cosas o dejándote de comprometer con cosas que no quieres, que no te gustan y sobre todo, que no son tu responsabilidad.

 

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