Ay el aborto, parte 1

 

Por Fernando Espinosa Rúa

Los sinónimos de la palabra aborto son: malogro, fracaso, frustración, perdida o interrupción.

La idea del aborto comienza prácticamente en la edad media al extenderse el cristianismo, ya que en la tradición judeocristiana se señala que no podemos disponer de nuestra vida ni de nuestra muerte, porque ella ha sido dada por el creador y él decide cuándo quitárnosla, por ello, se castiga la tentativa de suicido, no somos dueños de la vida. Sin embargo, Norma Ferro, en su libro “El instinto maternal o la necesidad de un mito” plantea que tal instinto es una de las expresiones de la dominación de la mujer fuertemente asentada en nuestra cultura, puesto que, en la antigüedad, en algunas sociedades era común la práctica del infanticidio, incluso, si la mujer no mataba a sus hijos podía ser estigmatizada como cuidadora de niños. En otras comunidades se promovían los abortos, aunque por diversas circunstancias y creencias. Se cuenta que los griegos mataban a los bebes que eran “feos” o contaban con alguna anomalía, como en algún momento de la historia de los judíos, se puede sospechar que también lo practicaban, pues en un pasaje en el Antiguo Testamento en el Levítico 21:17-23a (NVI) “Dios le ordena a Aarón: ‘Ninguno de tus descendientes que tenga defecto físico deberá acercarse jamás a su Dios para presentarle la ofrenda de pan’. En efecto, no deberá acercarse nadie que tenga algún defecto físico: ninguno que sea ciego, cojo, mutilado, deforme, lisiado de pies o manos, jorobado o enano; o que tenga sarna o tiña, o cataratas en los ojos, o que haya sido castrado …. por causa de su defecto no pasará más allá de la cortina ni se acercará al altar, para no profanar mi santuario”. Y cuando se imponen las reglas es porque eran prácticas cotidianas.

 

Fue hasta en la modernidad, que el aborto es altamente señalado. Elizabeth Badinter menciona que la sociedad en general manejó el desprecio o la piedad para las mujeres que no tenían o querían hijos. Ella menciona “quienes definieron la naturaleza femenina tuvieron cuidado de hacerlo de manera tal que implicara todas las características de la buena madre: eso es lo que hacen Rousseau y Freud, que con ciento cincuenta años de distancia elaboran una imagen de la mujer singularmente coincidente y destacan el sentido de la abnegación y sacrificio que según ellos caracteriza a la mujer normal. Tachada de egoísta, de malvada, hasta desequilibrada, la mujer que desafiaba la ideología dominante no tenía otra alternativa que asumir mejor o peor su anomalía”. De esta manera se desarrolló una concepción apoyada por algunos supuestos científicos del determinismo biológico que promueven la idea del “instinto maternal”, que para algunos políticos y religiosos que defienden esta postura, les queda como anillo al dedo, por ejemplo, el catolicismo promueve la maternidad al mencionar que se deben recibir los hijos que Dios les mande, por lo cual condena el aborto ya que mientras más descendientes más seguidores de la religión y la iglesia. Fue en el siglo XIX donde se criminaliza el aborto a nivel mundial. El papa Pio IX fue quien toma la decisión de declarar que todos los abortos son condenables desde el punto de vista moral. Desde entonces existe un pánico en especial de la iglesia por la autonomía, de la igual dignidad y de la igual condición humana de las mujeres.

 

Simone de Beauvoir relata que, en la Francia de 1810, el aborto se consideraba un crimen, fue hasta 1955, que en la entonces Unión Soviética se podía practicar con previa

solicitud del médico, posteriormente se sumaron Hungría, en 1956; Polonia, en 1959; y EEUU, en 1973.

 

No obstante, parece curioso, pero también en los países que hace mucho eran de régimen comunista también se prohibía el aborto y se perseguía a las que lo cometían y a quienes ayudaban. Tal fue el caso Rumania por el dictador Ceaucesco, cuando en los años sesentas ilegalizó el aborto porque se estableció que el feto era de toda la sociedad, al final la razón era la misma, fomentar el crecimiento de las masas a quien dominar.

 

En los años 20 del siglo XX comenzó la llamada Revolución Sexual que alcanzó su máxima expresión en los sesenta, cuando se inventó la píldora anticonceptiva. Se suponía que eso permitiría que al fin la mujer podría tener un mejor control sobre su propio cuerpo, sin embargo, sigue imperando que el hombre se mantenga al mando, puesto que a la fecha a la mujer se le niega la capacidad de conocer cómo funciona su propio organismo, todavía hace unas décadas si la mujer le solicitaba al médico que le colocara un dispositivo intrauterino (DIU) este se negaba o pedía que el esposo estuviese de acuerdo, ya que quizás no quería verse amenazado por el marido. En muchos casos, los controles de la administración de las pastillas anticonceptivas eran llevadas por el novio, el esposo o en algunos casos, la propia madre.

 

Por cuestiones más bien económicas y por presión y compromisos internacionales, en México han avanzado los programas de salud reproductiva, pero es alarmante el ascenso en embarazos de alto riesgo por diabetes e hipertensión y en adolescentes, los casos de cáncer de mama y cérvico-uterino. Aunque sea arcaico, se sigue diciendo que una madre-mujer-mártir se va derechito al cielo y es una superstición que sirve para sublimar la situación de rezago y precariedad médica que impiden salvarle la vida, la idea posiblemente venga de nuestros antepasados, puesto que en la cultura azteca el cuerpo sin vida de las mujeres fallecidas en labor de parto era venerado a un grado divino y su valentía era admirada por la sociedad. Hoy día la salud reproductiva es una cuestión de derechos humanos en la que se deben tomar decisiones informadas y libres.

 

Actualmente en México a nivel federal se sigue discutiendo sobre el derecho a la interrupción legal del embarazo, pero llama la atención de que los órganos legislativos, jurisdiccionales, secretarías de estado, partidos políticos, iglesias, medios de comunicación, sociedad civil y demás instancias que intervienen en este debate están dominadas por varones, y que se excluye a las mujeres en esta toma de postura. Los partidos políticos que contendían en el proceso electoral de 2018 presentaron plataformas electorales regresivas en la materia, en el mejor de los casos una conveniente ambigüedad, las sentencias de la Suprema Corte de la Nación también han sido de toma y daca, hacen avanzar dos pasos y luego retroceder uno.

 

Desde hace 11 años en la Ciudad de México se permite la interrupción legal del embarazo, sin importar de que estado de la republica sea la embarazada, y en todas las demás entidades del país es un delito que se persigue y castiga, aun y cuando este puede ser espontaneo, (que es la pérdida de un embrión o feto por causas no provocadas intencionalmente), solo se exenta cuando se llega a comprobar que es producto de una violación. Aunque la polémica entre la penalización y la despenalización del aborto sigue polarizando a la sociedad. Los datos duros indican que quienes más la

practican son jóvenes de 18 a 24 años, ¿Significa esto que los jóvenes son los más expuestos a embarazos no deseados?, ¿Hace falta una mejor educación sexual? Y en este sentido, ¿Cuáles son las implicaciones de realizarse un aborto? ¿Y cuáles son sus consecuencias? ¿Quién debería de tomar la decisión? ¿Y qué facilidades debe de proporcionar el Sector Salud?

Globalmente, las estadísticas muestran que generalmente en los países donde es legal ésta práctica, suelen realizarse los abortos voluntarios de manera segura y las complicaciones son poco frecuentes. La muerte materna por causa de un aborto inducido afecta al 13% de las mujeres que se lo realizan, la mayoría de estos decesos ocurren en países donde el aborto es ilegal y tienen un ambiente sociocultural muy represivo y sus políticas en torno a esto son restrictivas.

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