Cuando la amistad se enfría

Por : Daniel Rangel

En los días pasados salió un tema entre mí y unos conocidos que se prestó a una discusión interesante. El tema era sobre cómo nos distanciamos de gente con quien alguna vez hubo una amistad cercana. Ejemplos, pedradas y justificaciones enardecían el fervor de la discusión.

¿QUÉ NOS ACERCA EN AMISTAD CON DETERMINADAS PERSONAS?

Nuestras relaciones las basamos en los comunes que tenemos con los demás: valores, gustos, ideologías, creencias, aficiones, etc.

Conforme conocemos a la gente, descubrimos nuestra comodidad o incomodidad con respecto a ellos.

Sin embargo, el compaginar en varios temas no implica la perennidad en la cercanía de una relación. El ejemplo más claro que todos hemos vivido:

En la primaria tenemos, mínimo, un compañero a quien consideramos nuestro amigo a ese nivel porque es con quien nos juntamos y con quien mejor nos llevamos; algunos incluso logran hacer vínculos más cercanos trascendiendo el contexto escolar. Sin embargo, luego de graduarnos empezamos a convivir menos con ese amiguito, si no es que dejamos de hacerlo tajantemente.

Este patrón lo repetimos en diferentes etapas en la vida: en la secundaria, en la prepa, en la universidad y en los trabajos donde laboramos. Obviamente algunos replicarán: ¡Ay, yo todavía le hablo a mis amigos de la prepa! Por supuesto, ¡cuántos no lo hacemos! Pero sigue leyendo.

LAS HIPÓTESIS

Tengo dos hipótesis complementarias entre sí sobre la cercanía en una amistad:

1. Hay una gran correlación entre el grado de amistad y la presencia (física o virtual) de quienes consideramos nuestras amistades.

2. A mayor interacción, mayores probabilidades de aumentar la confianza y crear un vínculo cercano.

Con respecto al primer punto, una persona que hace activa su presencia da pie a pensar que mantiene un interés en la relación. Consideremos nuestras amistades como una lista ordenada de acuerdo a la importancia que le otorgamos a cada uno. Cada ausencia prolongada de alguien y cada presencia activa de otro logra actualizar el ranking de nuestra lista.

En relación al segundo punto, hay que leer con cuidado: no es una ley, también puede no aplicar, como al interactuar con gente deleznable en el trabajo; ahí no va a trascender la relación de compañeros laborales si uno no es como ellos.

Naturalmente, para que haya esa chispa, tiene que haber respeto, buen trato, humor, atención a las necesidades del otro, etc. De ahí que suele haber más reuniones sociales con los actuales compañeros de trabajo que con los compañeros de la prepa, por ejemplo.

Conforme conocemos, aprendemos y maduramos, nuestros valores se van reajustando, y con ello los ambientes y personas en los que nos relacionamos con comodidad. Esto explica la razón por que nos alejamos de gente que alguna vez fue parte de nuestro círculo de amigos.

¿QUÉ NOS LLEVA A DISTANCIAR LA AMISTAD?

Hay muchas posibilidades definitivamente, pero partamos de la siguiente premisa: La reciprocidad está presente en cada interacción.

Consideremos dos puntos:

1. En toda interacción hay una interpretación de las acciones del otro y una forma de responder ante esa interpretación. Esto ocurre de manera bidireccional, es decir, tanto lo hace uno, como el otro.

2. Todos tenemos un sentido de justicia, de lo que creemos que merecemos y lo que creemos que el otro merece con respecto a las obras de cada uno.

La reciprocidad es inevitable en una interacción, respondemos de acuerdo a cómo percibimos que nos tratan; aunque no siempre consideraremos justo el trato.

Respondiendo a la pregunta de este subtítulo… Respondemos por reciprocidad a las actitudes continuas que interpretamos de la otra persona, esta forma de responder será de acuerdo a lo que consideremos justo e injusto: Siempre lo felicito en su cumpleaños y él nunca me felicita, ya no lo voy a felicitar / Dizque somos amigos y yo soy el que siempre le digo que salgamos, él ni una vez me ha buscado, ya no voy a decir nada / Cada vez que hablamos me cuenta sus problemas, y no me pregunta cómo estoy yo, ya no le voy a preguntar cómo está.

Es importante tener en cuenta el aspecto bidireccional que mencionaba arriba: vemos la injusticia con la que el otro nos trató, pero no vemos lo que antes nosotros le hicimos y que lo tomó como referencia para respondernos de esa forma injusta.

NO ES SUFICIENTE LA CONFIANZA

Como decía antes, quizá sigas considerando amigos a gente de la secundaria o la prepa, eso significa que aún sigue habiendo muestras de interés de ambas partes.

Pero la confianza no es suficiente para mantener una amistad, hace falta manifestarse, «reactivar» nuestra presencia, hacerle entender que me interesa su persona y que establezcamos una relación de amistad, solo a través de los hechos.

Bien dicen que hay que regar a las amistades como a una flor, para que florezcan. ¡Qué gran verdad!

Ci vediamo!

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