‘No time to die’, la dura despedida de Daniel Craig como James Bond (ve el trailer)

Daniel Craig se despide de James Bond, pero lo hace a lo grande. Tras el tráiler del tráiler que fueron los escasos 14 segundos del teaser que enloqueció a los fans este lunes y los pósters que el martes revelaron el sobrio look a medida y en cashmere del doble agente secreto (y el largo abrigo púrpura del villano Safin que interpreta Rami Malek) finalmente todos han podido comprobar que el rodaje fue secreto y rematadamente difícil, pero las cosas han acabado por salir bien.

El resultado, dice exultante la productora Rebeca Broccoli, que haría lo que fuera para que Craig siguiera pero que entiende que muchos esperan que pronto sea una mujer, es espectacular. Y, como siempre, “tiende a reflejar los tiempos actuales”…. así que Rusia ya no es ahora el enemigo a batir.

El último Bond de Craig

Por esto James Bond, que aparece habiendo dejado ya el servicio tras los eventos de Spectre llevando una vida tranquila en Jamaica hasta que su amigo Félix Leiter de la CIA le pide ayuda, sigue fiel a las claves de estilo que lo han convertido en un personaje de ficción universal e inmortal pero también en una marca. De hecho existe como tal con el nombre del héroe de ficción y una larga lista de productos, todo de máxima precisión y puro lujo.

Como el reloj de Omega que Craig estrena en la nueva película y en el que ha participado activamente en el diseño (desde hace 25 años, cuando la directora de vestuario descubrió que esa era la firma que siempre ha lucido la marina inglesa, se convirtió en el reloj oficial de la saga) y, los coches de Aston Martin. Aunque por el momento no se pasa a la conducción eléctrica, Bond usa cuatro modelos que representan el presente, el pasado y el futuro de esta asociación histórica: el icónico DB5, el Valhalla, el V8 Vantage y el DBS Superleggra.

El tráiler

Gran parte de todo eso se desprende del tráiler completo de No time to die, que para muchos es un aval de que este James Bond, será uno de los más grandes. Lo admite incluso el propio Daniel Craig, que a pesar de todo sigue considerando Desde Rusia con amor como la mejor de todas las entregas.

Tras una agotadora ronda de presentaciones en Nueva York, que acabará con el fiestón de Omega en el hotel The Standard esta noche, Craig no ha tenido más remedio que hacer algo que odia, exponerse. Dejarse ver más allá de sus películas. 

El  actor, que además detesta el Martini, no esconde que pretende ahorrarse todo esto en el mismo momento en que abandone al personaje. Sin importarle para nada su fama de complicado, difícilmente abandona su semblante serio y contrae con fuerza el surco de su entrecejo a modo de aviso cuando algo o alguien no le gusta. Como que la gente se le acerque demasiado. Como que le exijan cuando largas exposiciones sobre lo que de le cuestiona…

A sus 51 años, el doble agente más bajito y más rubio de la historia (mide 1,78) ha aprendido a defender con uñas y dientes su privacidad. Así que son pocos, muy pocos, quienes conocen que mucho de lo que sabe lo aprendió en España. Entre Madrid y Valencia. Fue con Manuel Ángel Conejero, un experto en Shakespeare, con quien en 1990 representó Bodas de Sangre de Federico García Lorca (en el teatro Principal, haciendo de Leonardo).

Un personaje duro de preparar

Craig reconoce que ha crecido en el papel de James Bond (y se ha lesionado mucho: Dientes rotos en Casino Royale, lesión de muñeca en Quantum of Solace y el tobillo en esta última ocasión) pero también está harto.

Ni es fácil ponerse en la piel del agente, para el que se preparó a conciencia en el gimnasio con un entrenador personal (Simon Waterson), un chef y un dietista que le acompañaron en bastantes rodajes, ni cree que tenga que serle fiel para siempre.

Daniel Craig como James Bond
Daniel Craig como James Bond (Sony Pictures)

De hecho, cuando terminó Spectre llegó a decir que prefería “cortarse las venas antes de volver a ser Bond”. Por eso insiste, más que nunca, en que es el momento de pasar el testigo a otro (u otra) y, sin que nadie revele nada (al menos hasta que se estrene el próximo 8 de abril este James Bond: No time to die no parece el momento) muchos especulan en que podría ser Lashana Linch o Idris Elba… o Tom Hiddleston.

Sea quien sea quien le sustituya será para él una bendición. Porque podrá dedicar más tiempo a su hija de 27 años fruto de su primer matrimonio.

Y, sobre todo a su relación con su actual esposa, la oscarizada Rachel Weisz a quien conoció en el rodaje de Dream House (un thriller psicológico estrenado en 2011) y con quien volvió a ser padre de nuevo en 2018 de una niña.

Agencias.

El Portal Una Nueva Era

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