Fe, necedad, prudencia…¡Vaya cuarentena!

Por: Daniel Rangel

Hay que confiar en Dios, Él es el quien lo puede todo… Fueron las palabras expresadas por un anciano que estaba haciendo fila para entrar al cajero y cobrar su pensión, mientras la gente de la hilera recibía una y otra vez la indicación de mantener la sana distancia al pararse en marcas puestas en el piso para evitar aglomeraciones, a lo cual hacían caso omiso.

Pareciera que entre “más fe”, más necia y desobediente es la gente, ¿será que la fe nos hace inmunes e intocables?

LA PRUDENCIA Y FE: COMBINACIÓN GANADORA

Tener una creencia religiosa o en algún ser divino no hace que dejemos de ser humanos y como tal, vivimos bajo principios universales en donde la fe no tiene nada que ver. Si aventamos un objeto al aire, inevitablemente caerá por gravedad; las convicciones no impedirán que caiga el objeto.

Si golpeo fuertemente una pared con el puño cerrado terminaré con los nudillos lastimados aunque haya elevado una plegaria previamente. Esto obedece a la tercera ley de Newton: a toda acción corresponde una reacción en igual magnitud y dirección pero de sentido opuesto. Los principios universales les aplican por igual al Papa Francisco y a un ateo.

La fe no hace perder el sentido común: No dejamos de lavarnos las manos cochinas para comer; los doctores tampoco dejan de usar cubre bocas, guantes, trajes y careta para revisar a alguien con posible contagio de COVID-19.

PENSAMIENTO DE MULAS

En momentos difíciles justo como los que vivimos por el COVID-19 no falta la gente escéptica que cree que todo es un invento del gobierno porque “no conocen a nadie que enfermó y haya muerto de eso”. Y bajo esa justificación siguen exponiéndose sin la menor precaución ni preocupación, poniendo en peligro su salud y la de otras personas.

Entre muchas de las razones está la OBEDIENCIA. Se tiende a cuestionar prácticamente todo, se hace una rebelión automática en contra de una autoridad que diga qué y cómo hay que hacer algo, porque se carece de disciplina.

No es ninguna sorpresa saber que hay personas contrariando las indicaciones de higiene pública y personal (Quédate en casa; sal a lo estrictamente indispensable) que les ayudarán a evitar enfermar, además de afectar a su familia y a la demás población. La rebeldía sin un propósito trascendental es absurda.

«TOTAL, DE ALGO NOS VAMOS A MORIR…»

Así respondió una señora al ser cuestionada por un reportero sobre si había valido la pena correr el riesgo de salir de casa y exponer a sus hijos para ir al mercado.

El problema no es su contagio y muerte, sino que su necedad, falta de inteligencia y baja autovaloración ponga en riesgo la salud de otras personas que «ni vela tienen en el entierro».

De eso se trata el respeto, de ser capaz de tomar decisiones y vivirlas sin que ello joda al prójimo. Para mala fortuna, en esta situación al estar contagiado sin saberlo, puede llevar a contagiar a otras personas. De tal manera que aquí la decisión de uno puede afectar a otros más sin saberlo.

De por sí, un hospital público suele estar repleto de gente en un día cotidiano, ¡cuánto más con una emergencia sanitaria! Los recursos médicos son insuficientes para rescatar todas las vidas en peligro.

Qué es la estupidez sino la obstinación de una idea que subestima los riesgos potenciales de una situación problemática.

CEREBRO ZOMBIE… EXISTE, PERO NO ES ÚTIL

No todos los héroes llevan capa, y ejemplo de ello son doctores, enfermeros y personal administrativo e intendencia de los hospitales que no han parado labores, sino por el contrario, ¡han trabajado arduamente!

Tristemente, nuestro México mágico no deja de sorprendernos… Por ejemplo, qué hay de aquellos que agreden al personal de los hospitales por verlos como un foco de infección; si hubieran cerrado los hospitales y mandado a sus casas al personal médico, ¡quién atendería la salud de todos los enfermos y heridos!

Reza el dicho popular que «mucho ayuda el que poco estorba». Si no podemos apoyar a estos titanes, lo más ecuánime sería dejarlos hacer su trabajo sin esa preocupación extra de cuidar su integridad porque algún perturbado los vea como enemigos de la sociedad. ¡Son profesionales!

COMPÓRTATE A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS

Dice la regla de oro: Haz a los demás todo lo que quieras que te hagan a ti. Esta temporada de coronavirus refleja de qué estamos hechos, si tenemos educación y lo más importante: las ganas que tenemos de vivir.

Que la cuarentena se alargue va a depender del esfuerzo que tú y yo hagamos para no salir de casa si no es EXCLUSIVAMENTE NECESARIO. Si no jalamos parejo sólo prolongaremos más el encierro y endurecer las medidas prevención. ¿Eres una persona de fe y la comida o el dinero es tu preocupación? Entonces activa tu fe, pero sin dejar de ser prudente. La prudencia y la fe no se oponen entre sí, pero sí se compaginan juntos.

Procura ser luz en estos momentos de tinieblas. Tu actitud también se puede contagiar.

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