Candil de la calle, obscuridad de su casa

Por: Daniel Rangel

Más de una vez nos ha disgustado una persona porque, mientras con su gente más íntima se porta como un diablo, con gente de menor cercanía se porta a las mil maravillas. ¿Te parece familiar? Es realmente común.

En México, se utiliza este dicho para señalar ese cambio de actitud y comportamiento de una persona, donde en un ámbito social alguien puede ser carismático, cariñoso, amigable, proactivo; pero en otro ambiente más familiar donde se espera que mantenga o supere esos niveles positivos, por el contrario, los aminora: enfría su carisma, limita sus expresiones afables y amorosas, se vuelve más pasivo, e incluso muestra actitudes poco tolerables.

Muchos pensarían que eso se conoce como ser «doble moral», y tienen razón…, pero quizá no lo dirán porque esa persona podría tratarse de un ser querido.

UNA ANÉCDOTA

Hace mucho platicaba con una amiga, un tema llevó a otro y pronto se estaba desahogando conmigo. El tema era su papá. Hablaba de él como si fuera una persona muy diferente a la que yo conozco; a mi percepción siempre me ha parecido un hombre muy agradable, simpático, con quien se podría pasar un buen rato cotorreando. Sin embargo, ella no lo describía así, sino como un cascarrabias, como si de un ogro me estuviera hablando.

Cuando me lo dijo, me sorprendí un tanto porque, para mí, esa descripción era ajena a la imagen que yo tenía de ese hombre, era inimaginable combinar a ambos hombres en la misma persona; y para dejarlo en claro, remató: «Todos piensan que es una persona muy linda porque siempre se está riendo, pero en casa muestra su lado oscuro».

Por supuesto, hay diferentes manifestaciones de este fenómeno, estoy seguro que ya han identificado a alguien a estas alturas del escrito, incluso diferente al caso de esta anécdota.

Seguramente se preguntarán:

BUENO, ¿Y POR QUÉ SON ASÍ ESAS PERSONAS?

Hay dos componentes que influyen de manera considerable en este comportamiento.

1. IMAGEN PERSONAL

Todos tenemos una imagen que mostrar al mundo, y dependerá el contexto para darle un nivel de importancia; no por nada escogemos una foto donde nos gusta cómo nos vemos para las redes sociales, o hacemos un currículum con información selecta para ser percibido como la mejor opción para el reclutador.

Como sugiero en el párrafo anterior, la imagen personal no se refiere exclusivamente a lo que los ojos pueden ver, sino a una representación mental holística de un individuo que incluye varios aspectos: el visual, las características individuales, los valores, etc.; es una idea resumida de todo lo que se percibe de una persona.

La imagen que mostramos socialmente tiende a ser una que nuestra cultura vea como aceptable; además, es una idea manipulada que modificamos para que la gente sepa quién supuestamente somos e interactúe con nosotros con base en esa información.

A través de la manipulación de nuestra imagen podemos obtener varios beneficios. Por ejemplo: tener el respeto de la familia de tu pareja al parecer educado, obtener un puesto al parecer inteligente, obtener aprobación al parecer alguien saludable, etc.

Pero también podemos perder la posibilidad de adquirir beneficios si nuestra imagen es arruinada: Dejar de gustarle a alguien por el mal olor de boca, perder votantes en las elecciones, perder clientes.

2. CONFIANZA PARA EXPRESARSE

No es lo mismo despertar con gran tranquilidad en la casa de tu abuelita con la cara y los pelos de Jo Jo Jorge Falcón cuando cuenta chistes de borrachos, que despertar en la misma habitación de un hotel con un compañero (con quien no se ha generado un vínculo cercano) tras haberla compartido por un viaje a un congreso.

Es necesario tener un nivel de confianza en el otro para permitir que conozca determinada parte de nuestra persona. Pero una vez que se ha establecido esa confianza, la censura para mostrarse y expresarse se laxa, dejando sin amenaza a la imagen que se muestra públicamente.

El costo de arruinar la imagen personal puede ser alto, de ahí la precaución de mostrar una buena imagen de manera pública.

Por otro lado, la naturaleza es tan sabia que nos permite expulsar la cochinada y media que podría dañarnos de guardarla, como gritar, enojarse, maldecir y demás; adónde externar eso de manera “segura”, con mínimos daños en la imagen… efectivamente, con aquellos con quienes se tiene la confianza para hacerlo: con la familia, con la pareja, con el amigo/a…

Pero además de esos elementos…

NO PODEMOS OLVIDAR EL CONTEXTO

Nuestra forma de ser está condicionada a cada contexto y a los posibles beneficios o pérdidas que podemos tener de cada situación. Por ejemplo:

· Una persona que es muy proactiva en el trabajo, pero en su casa es muy pasivo: su actitud podría estar condicionada a la amenaza de perder su trabajo.

· Una persona que habla mucho con sus amigos, pero con su familia no: su actitud podría estar condicionada a la confianza que siente con sus amigos.

· Una persona que es muy brava en casa, pero muy dócil con sus alumnos: su actitud podría estar condicionada a la renovación de su contrato al ser bien evaluado por ellos.

¡Un momento! Pero eso no explica algo. Si todos cuidamos nuestra imagen y todos sacamos el lado oscuro con la gente de confianza…

¿POR QUÉ EN ALGUNOS ES MUY CONTRASTANTE ESE CAMBIO DE ACTITUD?

Todos somos conformados por diferentes enseñanzas, conocimientos, valores, experiencias…, de ahí la subjetividad al darle una importancia particular a estos aspectos.

¿Has notado cómo hay gente que tiene su casa limpia y ordenada, y gente que tiene las mismas arañas en el mismo lugar cada vez que vas, como si estuvieran disecadas y fueran parte de la decoración?

Para cada una de estas personas lo que representa la limpieza y el cuidado del hogar es distinto con base en sus aprendizajes y valores; unos la procuran mucho, otros más o menos y otros no le dan mucha atención ni cuidado que digamos.

Aquello que conduce a comportarse de cierto modo se debe a todo ese cúmulo que nos conforma como individuos: qué nos motiva, qué nos afecta, qué nos amenaza, qué nos gusta sentir…

Es imposible ser todo el tiempo candil u oscuridad, pues sería inútil alumbrar mientras el sol lo hace, así como sería inútil iluminar un cuarto que no usarás. Lo importante es ser luz u oscuridad conforme tu sabiduría te lo aclare.

Ci vediamo!

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