Depresión: Un enemigo muy poderoso

PARTE I – NOCIONES GENERALES

Depresión… Palabra que he oído un centenar de veces, eso sí, muchas veces mal usada. Recuerdo la vez que me contactó un cliente muy preocupado porque tenía a un familiar decaído: «Quiero sacarle cita porque está en estado depresivo», me dijo. Así que le pregunté si ya los habían orientado profesionalmente, para sondear sobre los términos que usó. Resultó que solo era una suposición, al ver a su familiar triste concluyó que se trataba de depresión.

LO COLOQUIAL VS LO FORMAL

El lenguaje es tan complejo y amplio que tenemos distintas formas de expresar una misma idea de manera coloquial y formal; lo que poco se sabe es que el lenguaje configura nuestra forma de concebir el mundo. Por ejemplo, no es lo mismo decir: «estás gordo», que: «estás llenito», porque aunque la idea de ambos se parece, las palabras tienen un significado particular que ayudan a percibirnos a nosotros mismos, a los demás y al mundo que nos rodea con limitaciones y a realizar construcciones mentales que serán la referencia para la interacción en nuestro entorno.

Usar la palabra «depresión» de forma coloquial podría ser el refuerzo que haga que una persona se viva deprimida aunque realmente no lo esté. Clasificar ciertas conductas y etiquetarlas con el nombre de «depresión», exacerbará males innecesarios tanto para la persona que se asume deprimida como para quienes viven con esa persona.

Por eso la insistencia en la importancia de asistirse con un profesional de la salud, para evitar autodiagnosticarse y predisponerse a vivir como un deprimido o tratar a alguien como si lo estuviera.

La depresión, de manera formal, es un trastorno con un cuadro clínico determinado, es decir, con ciertos síntomas. Alguien que pasa por un momento triste no necesariamente está deprimido.

UN CUADRO CLÍNICO

Existen diversos trastornos asociados con la tristeza, el decaimiento, la falta de interés, pero lo importante de este escrito es que conozcas los síntomas que pondré a continuación para tomar acción cuando los identifiques en algún conocido:

· Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o vacío;

· actitud pesimista y desesperanza con respecto al futuro;

· sentimientos de culpabilidad, inutilidad o impotencia;

· pérdida de interés o placer en las actividades y los pasatiempos;

· pérdida de energía, fatiga;

· dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones;

· problemas del sueño: conciliación del sueño o dormir demasiado;

· cambios en el apetito o el peso;

· autolesiones o ideas de autolesiones;

· pensamientos de muerte, ideas suicidas o intentos de suicidio;

· irritabilidad;

· dolores y molestias corporales: dolores de cabeza, calambres, problemas digestivos…, sin una causa física aparente; pueden no curarse aun con medicamento.

Si varios de estos síntomas están presentes durante al menos dos semanas, es una alerta de posible depresión.

LA FAMILIA COMO ELEMENTO CLAVE

Les contaré un caso que devela la importancia de tener noción de las implicaciones de la depresión, en particular al tratarse de la familia o personas cercanas a quien la padece.

Cuando aún era estudiante en la facultad, viví el caso de un hombre diagnosticado con un trastorno de la personalidad y además con depresión. Al inicio su familia lo apoyó para recluirse en un centro especializado donde estaría hasta quedar fuera de peligro, pues ya había intentado suicidarse.

Tuvo recaídas; lo infausto fue que la familia creyó que estas recaídas significaban que él no se estaba comprometiendo con el tratamiento ni valoraba lo que hacían por él, así que le quitaron el apoyo económico, afectivo y moral. Por si fuera poco, su pareja y sus amigos se alejaron de él; entendible en cierto punto, pues probablemente no entendían qué estaba viviendo ni sabían cómo ayudarlo.

A partir de esto, vivió su depresión desde casa, fría, sin el calor de su gente, porque aunque físicamente vivía con su familia, nadie lo apoyaba, sino al contrario, ya no podía llorar o tomar una decisión con libertad porque le reprochaban que por su culpa no podían hacer o disfrutar de X o Z.

En verdad triste. Por fortuna, salió avante pese a tener prácticamente todo en contra, lo cual es un llamado para todo aquel que esté pasando por una situación similar.

«NADA MÁS QUIERE LLAMAR LA ATENCIÓN»

Qué frecuente es oír esta frase para indicar que una persona realiza comportamientos llamativos o fuera de lugar con tal de tener las miradas y oídos sobre ella. En el caso de la depresión, es común escuchar quien mencione que no tiene deseos de vivir y que se suicidará, y muy probablemente habrás dicho u oído algo como: «Qué ridículo, nada más quiere llamar la atención diciendo que se va a matar».

Nada más equivocado, mi amigo. Cuando un deprimido dice eso, está anunciando sus intenciones reales; después de todo, ¿acaso alguien sin esperanzas y con pérdida del interés en actividades, personas y la vida misma (que son síntomas de esta enfermedad) esperaría que se interesen en él como para tratar de llamar su atención diciendo que se matará? ¡Por supuesto que no!

Tampoco es prudente confiarse al pensar: «Yo lo conozco, es mi hermano, jamás haría algo así», porque todas las personas somos capaces de hacer lo inimaginable, basta que se nos presenten las condiciones ideales; y los depresivos están en una condición ideal para hacer lo impensable…

En esta parte abordé las nociones generales para dimensionar mejor la enfermedad y así tener más consciencia para no cometer estupideces. En la siguiente parte les contaré más sobre el tratamiento. ¡Permanece pendiente!

Ci vediamo!

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