Correr en invierno: cómo entrenar sin riesgos

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Correr en invierno de forma segura para cuidar tu salud.

Correr en invierno no solo es posible, también puede ser una experiencia revitalizante si se hace de manera correctaCorrer en invierno implica adaptar hábitos, vestimenta y rutinas para enfrentar el frío sin poner en riesgo la salud. Aunque las temperaturas bajas y las mañanas oscuras pueden desmotivar, con las estrategias adecuadas es posible mantener el entrenamiento al aire libre y aprovechar los beneficios físicos y mentales de esta práctica.

Por qué el frío no debe detener tu entrenamiento

El invierno suele asociarse con sedentarismo, pero correr en invierno ayuda a mantener el sistema cardiovascular activo, fortalecer el sistema inmune y mejorar el estado de ánimo. Estudios y experiencias deportivas coinciden en que entrenar en climas fríos puede incluso aumentar el gasto calórico, ya que el cuerpo trabaja más para mantener su temperatura.

Además, correr al aire libre durante el invierno favorece la constancia, evita pérdidas de condición física y refuerza la disciplina mental. El secreto no está en correr más, sino en correr mejor y con precaución.

Vestimenta adecuada: la clave para correr en invierno

Uno de los errores más comunes al correr en invierno es abrigarse en exceso o de forma incorrecta. La regla básica es vestirse por capas. La primera debe ser térmica y transpirable para mantener el cuerpo seco; la segunda, aislante para conservar el calor; y la tercera, ligera y cortaviento para proteger del aire y la humedad.

Las extremidades merecen especial atención. Guantes, gorro o banda para las orejas y calcetas térmicas ayudan a evitar la pérdida de calor. También es recomendable usar ropa reflectante, ya que en invierno suele haber menos horas de luz.

Calentamiento y enfriamiento más largos

En temperaturas bajas, los músculos y articulaciones necesitan más tiempo para activarse. Antes de correr en invierno, es fundamental realizar un calentamiento dinámico de al menos 10 a 15 minutos, enfocado en movilidad articular y activación muscular.

Después del entrenamiento, el enfriamiento también es clave. Estirar adecuadamente y cambiarse de ropa húmeda lo antes posible reduce el riesgo de lesiones y enfermedades respiratorias. El frío no debe ser sinónimo de rigidez ni descuido.

Respiración y cuidado de las vías respiratorias

El aire frío y seco puede irritar las vías respiratorias, sobre todo en personas sensibles o con antecedentes de asma. Al correr en invierno, se recomienda inhalar por la nariz y exhalar por la boca para templar el aire antes de que llegue a los pulmones.

En días de frío extremo, cubrir la boca y la nariz con una bufanda ligera o cuello térmico puede ayudar a reducir la irritación. Escuchar al cuerpo es esencial: si hay dolor en el pecho o dificultad para respirar, es mejor disminuir la intensidad o suspender el entrenamiento.

Hidratación y alimentación también importan

Aunque en invierno se sienta menos sed, la hidratación sigue siendo fundamental al correr en invierno. El cuerpo pierde líquidos a través del sudor y la respiración, incluso en climas fríos. Beber agua antes y después del entrenamiento ayuda a mantener el rendimiento y la recuperación.

La alimentación previa también debe ajustarse. Incluir carbohidratos complejos y una pequeña cantidad de proteína proporciona energía sostenida y ayuda al cuerpo a regular su temperatura durante el ejercicio.

Elegir el horario y el lugar correcto

Para correr en invierno de forma segura, conviene elegir horarios con mejor temperatura y visibilidad, generalmente a media mañana o temprano por la tarde. Evitar zonas con hielo, superficies resbalosas o poca iluminación reduce el riesgo de caídas y accidentes.

Si las condiciones climáticas son extremas, como heladas intensas o lluvia fría, es válido sustituir el entrenamiento al aire libre por una sesión en interiores. La constancia no significa imprudencia.

Correr en invierno no tiene por qué ser peligroso ni incómodo. Con la vestimenta adecuada, un calentamiento correcto, buena hidratación y atención a las señales del cuerpo, entrenar en temporada de frío puede ser seguro y altamente beneficioso. Lejos de abandonar la actividad física, el invierno puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la disciplina, mejorar la resistencia y mantener una buena salud física y mental durante todo el año.

Con información de La Verdad Noticias.

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