El Dragón Azul: belleza marina que esconde un potente veneno

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(El Portal).-Pequeño, llamativo y altamente tóxico. Así es el Dragón Azul (Glaucus atlanticus), un molusco marino que, pese a su apariencia delicada y colores iridiscentes, representa un serio riesgo para bañistas y curiosos cuando aparece varado en las playas.

Esta diminuta babosa marina, que rara vez supera los cuatro centímetros de longitud, habita en mares templados y tropicales de todo el mundo. Flota boca arriba en la superficie del océano gracias a una burbuja de aire que mantiene en su estómago, una adaptación que, junto a su coloración azul y plateada, le permite camuflarse tanto de depredadores aéreos como submarinos.

Sin embargo, este mismo método de flotación lo vuelve vulnerable a los vientos y corrientes marinas, provocando que llegue hasta la costa. Es allí donde el Dragón Azul se transforma en un peligro latente para personas desprevenidas.

A diferencia de otros animales venenosos, el Dragón Azul no produce su propia toxina. Su letalidad proviene de su dieta: se alimenta principalmente de la carabela portuguesa (Physalia physalis), uno de los organismos marinos más temidos por los bañistas. Al consumirla, el molusco almacena sus células urticantes en unas extensiones llamadas ceratas, concentrando y potenciando el veneno.

El contacto con este animal puede provocar dolor inmediato, ardor intenso, inflamación, ampollas e incluso síntomas más graves como náuseas, mareos o dificultad para respirar, especialmente en personas alérgicas. En algunos casos, la picadura puede resultar más dolorosa que la de la propia carabela portuguesa.

Las autoridades y especialistas recomiendan no tocar jamás al Dragón Azul, incluso si parece muerto. En caso de contacto accidental, se debe evitar el uso de agua dulce y no frotar la zona afectada. Lo indicado es enjuagar con agua salada, aplicar frío local y buscar atención médica de inmediato.

La presencia del Dragón Azul en las playas es un recordatorio de que, en el océano, la belleza y el peligro suelen ir de la mano.

¿Qué más se sabe sobre el Dragón Azul?

  • No ataca activamente: el peligro surge solo al tocarlo.
  • Es hermafrodita, como muchas babosas marinas.
  • Puede almacenar toxinas más concentradas que las de su presa.
  • Su aparición en playas suele aumentar tras tormentas o fuertes corrientes.
  • Incluso ejemplares secos pueden conservar su capacidad urticante.

Redacción

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