Contagios de sarampión: conozca en qué meses del año se incrementa el riesgo de propagación y cuáles son los síntomas de alerta.
Los contagios de sarampión representan una amenaza latente para la salud pública en México debido a la alta capacidad de propagación que posee este virus.
Según los boletines emitidos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la transmisión ocurre de forma sumamente sencilla a través del contacto directo con gotitas de saliva o moco que se expulsan al hablar, toser o estornudar.
En la actualidad, el seguimiento de los contagios de sarampión es una prioridad para las instituciones sanitarias, especialmente por la facilidad con la que el virus se dispersa en espacios cerrados o con gran afluencia de personas.
Aunque el país ha mantenido un control relativo, la movilidad internacional constante eleva la posibilidad de registrar casos importados que podrían derivar en brotes locales.
Es fundamental que la población identifique los periodos de mayor vulnerabilidad y las características del virus para actuar de manera preventiva.
La vigilancia epidemiológica se centra en detectar a tiempo cualquier sospecha de infección, ya que una sola persona contagiada tiene el potencial de transmitir la enfermedad a un número elevado de individuos que no cuenten con la inmunidad necesaria.
Temporada de mayor incidencia de los contagios de sarampión
De acuerdo con los registros históricos y la información técnica proporcionada por la UNAM, los contagios de sarampión suelen presentar una estacionalidad muy marcada. La incidencia de esta enfermedad se vuelve mucho más frecuente durante el final del invierno y el inicio de la primavera, lo que sitúa el periodo crítico entre los meses de enero y abril.
Durante este primer cuatrimestre del año, el monitoreo por parte de las autoridades de salud debe intensificarse de manera obligatoria.
El comportamiento del virus en estas fechas se ve favorecido por factores ambientales y sociales, lo que facilita que los contagios de sarampión alcanzan picos máximos en comparación con otras épocas del año.
El riesgo se incrementa debido a que los síntomas iniciales pueden confundirse fácilmente con un catarro común.
Fiebre, tos, estornudos y congestión nasal son las primeras señales que aparecen aproximadamente 10 días después del contacto inicial, aunque el periodo de incubación puede oscilar entre una y tres semanas según el organismo de cada paciente.
Periodo de transmisión y complicaciones graves
Un aspecto crítico de los contagios de sarampión es el tiempo en que una persona puede infectar a otros sin saber que porta el virus.
La peligrosidad radica en que el portador es contagioso desde cuatro días antes de que aparezcan las características ronchas rojas en la piel y continúa siendo un foco de infección hasta cuatro días después de su manifestación cutánea.
Las complicaciones derivadas de los contagios de sarampión pueden ser severas y permanentes, afectando principalmente a niños menores de seis años y a personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Entre las secuelas más graves se encuentran la sordera, neumonía, daño cerebral o encefalitis, esta última con consecuencias que pueden llegar a ser fatales.
La aparición del exantema o manchas rojas suele durar de cuatro a siete días antes de que la piel comience a descamarse.
Es vital que ante la presencia de fiebre y manchas rojas se acuda de inmediato a los servicios de salud especializados para recibir el diagnóstico correcto y evitar que la cadena de transmisión se extienda a otros miembros de la comunidad.
Importancia de la vacunación y prevención nacional
La inmunización se mantiene como la única herramienta efectiva para contener los brotes de esta enfermedad. En el territorio nacional, la vacuna triple viral (SRP) es el pilar de la prevención contra el sarampión, la rubéola y la parotiditis. No obstante, expertos advierten que las coberturas de vacunación no han llegado a niveles óptimos en los últimos 15 años.
Para obtener información oficial sobre las campañas actuales, los ciudadanos pueden consultar el portal de la Secretaría de Salud o acudir a su clínica más cercana.
El Gobierno de México coordina la distribución de las dosis para asegurar que la población joven y los grupos de riesgo completen sus esquemas de vacunación SR (sarampión y rubéola) de manera gratuita.
El cumplimiento de los esquemas de vacunación es una responsabilidad social que protege no solo al individuo, sino a todo el entorno, reduciendo drásticamente la posibilidad de nuevos contagios de sarampión en el país.
Con información de La Verdad Noticias.
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