Así debes lavar los chiles frescos y secos para evitar infecciones

Cómo lavar correctamente los chiles frescos y secos para reducir el riesgo de enfermedades. Conoce qué recomiendan expertos.

Los chiles son uno de los ingredientes más utilizados en la cocina mexicana, pero pocas personas saben que también pueden transportar tierra, polvo, residuos de pesticidas e incluso microorganismos capaces de provocar enfermedades si no se lavan adecuadamente.

Ya sean frescos o secos, los especialistas recomiendan seguir un proceso de limpieza antes de cocinarlos o consumirlos. Esto cobra mayor importancia durante la temporada de calor, cuando aumenta el riesgo de proliferación de bacterias como E. coli y algunos parásitos que pueden contaminar los alimentos.

¿Por qué es importante lavar los chiles?

Al igual que otras verduras de consumo frecuente, los chiles pasan por procesos de cultivo, transporte, almacenamiento y exhibición antes de llegar a la mesa. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) explica que los alimentos frescos pueden contener suciedad, fertilizantes o microorganismos provenientes del campo, por lo que recomienda lavarlos correctamente antes de prepararlos.

En el caso de los chiles secos, el riesgo también existe, ya que normalmente se deshidratan al aire libre o bajo el sol, donde pueden acumular polvo, hojas, tierra e impurezas.

¿Cómo lavar correctamente los chiles frescos?

Si se trata de chiles frescos, el procedimiento es sencillo y ayuda a disminuir el riesgo de contaminación.

  • Primero deben enjuagarse bajo un chorro abundante de agua potable mientras se frotan suavemente con las manos para retirar restos visibles de suciedad.
  • Posteriormente pueden colocarse durante algunos minutos en un recipiente con agua y un desinfectante apto para frutas y verduras, siguiendo siempre las instrucciones del fabricante.
  • Finalmente, es recomendable secarlos con papel absorbente o una toalla limpia antes de cortarlos o almacenarlos.

¿Cómo limpiar los chiles secos?

Los chiles secos requieren un tratamiento diferente porque el exceso de agua puede modificar su textura y dificultar el tostado.

  • Una de las técnicas más utilizadas consiste en pasar un paño limpio ligeramente humedecido sobre cada pieza para retirar el polvo y la tierra acumulados.
  • Después se recomienda retirar el pedúnculo o rabito, abrir el chile con un cuchillo o unas tijeras y eliminar las semillas y las venas si la receta así lo requiere.
  • Quienes prefieran utilizar agua también pueden enjuagarlos rápidamente mientras los tallan con las manos. En ese caso es indispensable secarlos completamente antes de freírlos, ya que el agua residual puede provocar salpicaduras peligrosas al entrar en contacto con el aceite caliente.

¿Qué recomienda la FDA para lavar frutas y verduras?

La FDA señala que el primer paso para manipular alimentos de forma segura es lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos. Después recomienda revisar las frutas y verduras para eliminar las partes golpeadas, dañadas o con signos de deterioro. En el caso de los hongos visibles, lo más seguro es desechar todo el alimento, ya que las esporas pueden extenderse sin ser visibles.

Las autoridades también aconsejan lavar las verduras bajo el chorro de agua mientras se frotan suavemente para desprender la suciedad.

Para productos con cáscaras gruesas, como pepino, melón, sandía o jícama, puede utilizarse un cepillo limpio para evitar que las bacterias pasen al interior durante el corte.

La especialista en seguridad alimentaria Erin DiCaprio, de la Universidad de California, recomienda prestar especial atención a verduras con hojas y tallos, ya que la tierra suele acumularse en sus pliegues. Si existen residuos visibles, deben eliminarse completamente mediante un lavado cuidadoso.

¿Qué enfermedades pueden prevenirse?

Una limpieza adecuada no garantiza eliminar todos los microorganismos, pero sí ayuda a reducir considerablemente el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.

Entre los problemas de salud más comunes asociados al consumo de frutas y verduras contaminadas se encuentran:

  • Infecciones por bacterias como E. coli
  • Enfermedades ocasionadas por parásito.
  • Intoxicaciones alimentarias
  • Gastroenteritis con diarrea, vómito y dolor abdominal

Por ello, los especialistas coinciden en que dedicar unos minutos a lavar correctamente los chiles, frutas y verduras es una medida sencilla que puede prevenir complicaciones de salud para toda la familia.

Con información de La Verdad Noticias.

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