Instituto Nacional de Cancerología avanza en tratamiento de cáncer cervicouterino y mamario durante el embarazo.

Hasta 70% de los embarazos en pacientes con cáncer cervicouterino o mamario pueden alcanzar viabilidad, dependiendo de las condiciones clínicas y del tratamiento requerido.

Un diagnóstico de cáncer durante el embarazo no significa necesariamente que la gestación deba interrumpirse. Los avances en oncología han permitido que, en casos seleccionados y bajo estricta supervisión médica, algunas mujeres puedan recibir tratamiento contra la enfermedad y continuar con su embarazo.

Así lo explicó Salim Abraham Barquet Muñoz, especialista en Ginecología Oncológica del Instituto Nacional de Cancerología (INCan), quien señaló que actualmente existen alternativas terapéuticas que permiten atender determinados casos de cáncer cervicouterino y mamario sin recurrir automáticamente a la interrupción del embarazo.

El especialista indicó que alrededor del 70% de los embarazos en estas circunstancias pueden alcanzar viabilidad, mientras que desde el punto de vista oncológico, aproximadamente 90% de los casos permite administrar tratamiento de manera adecuada, dependiendo de las condiciones clínicas de cada paciente.

El tratamiento depende de cada caso

La decisión médica debe considerar diversos factores, entre ellos la viabilidad del embarazo, el tipo y etapa del cáncer, así como el momento de la gestación y las alternativas terapéuticas disponibles.

Por ello, el manejo requiere la participación de un equipo multidisciplinario integrado por especialistas en obstetricia, oncología médica y ginecología oncológica, con el objetivo de determinar la estrategia más segura tanto para la madre como para el desarrollo del embarazo.

En el caso del cáncer cervicouterino durante el embarazo, se estima una incidencia de entre uno y 10 casos por cada 10 mil mujeres embarazadas, y suele presentarse principalmente entre los 30 y 45 años.

Cuando la enfermedad se encuentra en etapas muy tempranas, puede existir la posibilidad de realizar una intervención quirúrgica para retirar el tumor y conservar la gestación.

En otros casos, particularmente durante el segundo y tercer trimestre, puede utilizarse quimioterapia para controlar o reducir la carga tumoral y permitir que el embarazo continúe. Después del nacimiento, la paciente puede recibir el tratamiento oncológico correspondiente.

Primer trimestre, una etapa de mayor precaución

El especialista explicó que durante el primer trimestre del embarazo no se recomienda administrar quimioterapia, debido a que en esta etapa ocurre la formación de los órganos del producto y existe un mayor riesgo asociado al tratamiento.

En cambio, señaló que durante el segundo y tercer trimestre no existe evidencia que demuestre que la quimioterapia utilizada en estos escenarios provoque malformaciones.

La radioterapia, por su parte, está contraindicada durante el embarazo, debido al riesgo que representa para el producto.

Preservación de la fertilidad

Otro de los avances en la atención de mujeres jóvenes con cáncer cervicouterino es la incorporación de la preservación de la fertilidad como un aspecto que debe analizarse desde el momento del diagnóstico y antes de iniciar determinados tratamientos.

Ante un diagnóstico de cáncer durante el embarazo, los especialistas recomiendan evitar retrasos en la atención y acudir a centros especializados.

El objetivo, explicó el especialista del INCan, es que un equipo multidisciplinario valore cada caso y determine el tratamiento más adecuado, buscando proteger, en la medida de lo clínicamente posible, la salud de la mujer y la evolución del embarazo.

Con información de Secretaría de Salud.

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