Una de las tradiciones más representativas de México se prepara para recibir simbólicamente a los seres queridos que ya fallecieron; cada elemento del altar tiene un significado y las fechas para colocarlo pueden variar según la región y las costumbres familiares.
Con la llegada de octubre, en muchos hogares mexicanos comienzan los preparativos para una de las celebraciones más arraigadas del país: el Día de Muertos, tradición en la que las familias recuerdan a sus seres queridos fallecidos mediante altares decorados con fotografías, flores, alimentos y objetos que fueron importantes para ellos.
Aunque no existe una única forma de elaborar un altar, algunos elementos se han convertido en parte fundamental de esta tradición.
¿Qué debe llevar un altar de muertos?
La fotografía del difunto: ocupa generalmente un lugar central y representa a la persona a quien está dedicado el altar.
La flor de cempasúchil: su color y aroma son elementos característicos de la celebración. De acuerdo con la tradición, sus pétalos ayudan a señalar el camino hacia el altar.
Veladoras y velas: representan la luz y sirven simbólicamente para iluminar el camino de las almas.
Agua: se coloca para ofrecerla a las ánimas después del largo recorrido y como símbolo de vida y purificación.
Pan de muerto: es uno de los alimentos más representativos de estas fechas y forma parte de la ofrenda dedicada a los difuntos.
Comida y bebidas favoritas: las familias suelen colocar aquellos platillos, dulces o bebidas que disfrutaba la persona fallecida.
Copal o incienso: su aroma forma parte de la tradición y se utiliza para purificar el espacio.
Papel picado: sus colores y figuras aportan un elemento festivo y representan el aire.
Calaveritas de azúcar o chocolate: son símbolos relacionados con la muerte y recuerdan que forma parte del ciclo de la vida.
Objetos personales: pueden incluir fotografías adicionales, juguetes, libros, instrumentos, herramientas u otros artículos que pertenecieron al difunto o que permiten recordar su personalidad y sus gustos.
¿Cuándo se debe colocar el altar?
La fecha para colocar el altar no es exactamente la misma en todas las familias ni en todas las regiones de México. En muchos hogares comienza a prepararse durante los últimos días de octubre, particularmente entre el 27 y el 31 de octubre, aunque algunas familias lo colocan desde principios del mes para mantener la tradición durante varios días.
Las fechas centrales de la celebración son el 1 y 2 de noviembre. El 1 de noviembre está relacionado tradicionalmente con Todos los Santos, mientras que el 2 de noviembre corresponde a la Conmemoración de los Fieles Difuntos.
También existen comunidades que siguen calendarios diferentes y dedican determinados días a las almas de acuerdo con la edad, la forma de fallecimiento o las costumbres locales. Por ello, la manera de montar el altar puede cambiar considerablemente de un estado a otro e incluso entre familias.
Un altar que también cuenta historias
Más allá de la decoración, el altar de muertos representa una forma de mantener presente la memoria familiar. Cada fotografía, platillo, flor u objeto colocado puede tener un significado particular y recuperar recuerdos de quienes ya no están.
Por ello, no existe un altar “correcto” único. Lo importante es conservar el sentido de la tradición y adaptar la ofrenda a las costumbres de cada familia y comunidad.
Con sus colores, aromas, alimentos y recuerdos, el altar se convierte así en uno de los principales símbolos de una celebración que cada año reúne a millones de familias mexicanas para recordar a sus muertos y mantener viva su memoria.
Redacción





