( El Portal).-Lavarse el cabello parece una de las rutinas más simples del cuidado personal, pero también una de las más discutidas. Mientras algunos no conciben salir de casa sin shampoo diario, otros defienden espaciar los lavados durante días. Entonces, ¿qué dice la ciencia y por qué no existe una sola respuesta correcta?
El cabello no se ensucia igual en todas las personas
Dermatólogos y especialistas en salud capilar coinciden en un punto clave: la frecuencia ideal para lavar el cabello depende del tipo de cuero cabelludo, del estilo de vida y del entorno. No es lo mismo una persona con cuero cabelludo graso que alguien con cabello seco o rizado.
El cuero cabelludo produce sebo de forma natural, una grasa que protege el pelo. Cuando se acumula en exceso, puede provocar sensación de suciedad, picazón o caspa. En estos casos, lavar el cabello con mayor frecuencia ayuda a mantener el equilibrio.
¿Lavarlo todos los días es malo?
Contrario a lo que se cree, lavarse el cabello diariamente no es dañino por sí mismo. De hecho, para personas con cuero cabelludo graso, que hacen ejercicio a diario o viven en ciudades con alta contaminación, el lavado frecuente puede ser necesario.
El problema no está en la frecuencia, sino en los productos utilizados. Shampoos agresivos o con sulfatos fuertes pueden eliminar los aceites naturales, provocando resequedad, frizz o mayor producción de grasa como efecto rebote.
Cuántas veces recomiendan los especialistas
Aunque cada caso es distinto, estas son las recomendaciones generales más aceptadas:
- Cabello graso: 5 a 7 veces por semana
- Cabello normal: 3 a 4 veces por semana
- Cabello seco, rizado o tratado químicamente: 1 a 2 veces por semana
En cabellos rizados o afro, espaciar los lavados ayuda a conservar la hidratación natural y evitar el quiebre.
El mito de “entrenar” el cabello
Una creencia popular asegura que si se lava menos el cabello, el cuero cabelludo “aprende” a producir menos grasa. Sin embargo, especialistas aclaran que la producción de sebo está determinada principalmente por factores hormonales y genéticos, no por la frecuencia de lavado.
Reducir lavados puede mejorar la apariencia en algunos casos, pero no modifica de forma significativa cómo funciona el cuero cabelludo.
Más importante que la frecuencia: cómo lo lavas
La técnica también importa. Aplicar shampoo solo en el cuero cabelludo, evitar agua muy caliente y no frotar con fuerza ayuda a mantener la salud capilar. El acondicionador, en cambio, debe ir de medios a puntas, nunca en la raíz.
Además, el uso excesivo de productos como shampoo en seco puede acumular residuos y generar el efecto contrario al deseado.
Escuchar al cabello, no solo a las tendencias
En redes sociales abundan rutinas extremas que prometen resultados universales, pero el cabello no funciona igual para todos. La clave está en observar cómo responde: picazón, grasa excesiva, resequedad o caída pueden ser señales de que algo no está funcionando.
Lavarse el cabello no es una regla fija, sino una decisión personalizada. Más que contar días, se trata de mantener el cuero cabelludo limpio, equilibrado y sano.
Porque cuando se trata del cabello, la frecuencia correcta no la dicta la moda, sino tu propio cuerpo.
Redacción
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