El estrés forma parte de la respuesta natural del organismo ante situaciones difíciles, pero cuando se mantiene durante mucho tiempo puede afectar el sueño, la digestión, el estado de ánimo y aumentar el riesgo de diversos problemas de salud.
Ciudad de México.— El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones que generan preocupación, presión o tensión. En determinados momentos puede ayudar a reaccionar ante un desafío; sin embargo, cuando se vuelve constante y difícil de controlar, puede tener consecuencias tanto físicas como emocionales.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estrés puede provocar dificultades para relajarse y concentrarse, además de generar ansiedad, irritabilidad, dolores de cabeza, malestar gastrointestinal, problemas para dormir y cambios en el apetito.
¿Qué ocurre en el cuerpo cuando aparece el estrés?
Ante una situación de tensión, el organismo activa una respuesta de alerta. Aumentan la frecuencia cardiaca, la respiración y la presión arterial, mientras los músculos se preparan para responder ante lo que el cuerpo percibe como una amenaza.
Esta reacción puede ser útil durante periodos breves. El problema aparece cuando el organismo permanece constantemente en estado de alerta.
El estrés puede afectar el sueño
Una de las consecuencias más frecuentes es la alteración del descanso. Las preocupaciones constantes pueden dificultar conciliar el sueño o provocar que una persona se despierte repetidamente durante la noche.
Dormir mal, a su vez, puede incrementar el cansancio, afectar la concentración y dificultar el manejo de nuevas situaciones de estrés.
También puede provocar problemas digestivos
El estrés puede manifestarse mediante malestar gastrointestinal y alteraciones del apetito. Algunas personas pueden comer más de lo habitual, mientras que otras pierden el apetito.
Cuando la tensión se mantiene durante largos periodos, también pueden aparecer o empeorar determinados problemas digestivos.
Dolores de cabeza y tensión muscular
El estrés puede producir dolores de cabeza, tensión y molestias musculares. La activación prolongada de la respuesta de estrés puede mantener los músculos tensos durante largos periodos, generando dolor y fatiga.
¿Puede afectar al corazón?
El estrés crónico puede mantener activados durante demasiado tiempo los mecanismos de respuesta del organismo, lo que puede contribuir a problemas como presión arterial elevada y enfermedades cardiovasculares.
Esto no significa que el estrés por sí solo provoque una enfermedad cardiaca en todas las personas, pero sí puede formar parte de un conjunto de factores que afectan la salud cardiovascular.
También afecta la salud mental
Cuando el estrés se prolonga, puede dificultar la concentración, aumentar la irritabilidad y favorecer síntomas de ansiedad o depresión. La OMS advierte que el estrés crónico puede agravar problemas de salud y asociarse con un mayor consumo de tabaco, alcohol u otras sustancias.
¿Cómo saber cuándo pedir ayuda?
No todo estrés requiere atención médica, pero es recomendable buscar ayuda profesional cuando los síntomas son persistentes, interfieren con el sueño, el trabajo o las actividades cotidianas, o cuando la persona siente que ya no puede manejar la situación.
Especialistas recomiendan adoptar medidas para reducir la tensión, como realizar actividad física, mantener rutinas de sueño, practicar técnicas de relajación y mantener contacto con familiares o personas de confianza.
El estrés no debe normalizarse
Sentirse estresado ocasionalmente es parte de la vida y de la respuesta normal del organismo. El problema surge cuando la tensión se vuelve constante y el cuerpo permanece en estado de alerta durante demasiado tiempo.
Por ello, reconocer las señales de estrés y atenderlas oportunamente puede ayudar a evitar que afecten la calidad de vida y la salud.
Redacción





