Tengo miedo de ser rechazado por mis Papás

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Desde pequeños aprendemos como hijos a vivir acatando lo que nuestros padres nos piden u obligan: que comamos las verduras, que hagamos la tarea, que arreglemos nuestro cuarto, que lleguemos de juerga a cierta hora, etcétera.

Aparentemente, son peticiones u órdenes sensatas, no obstante, el problema se manifiesta cuando el hijo es mayor de edad y se continúa manejando la misma dinámica. Y tiene sentido, pues en la medida en que el hijo les evite malos ratos se ahorra su disgusto, su ira, e incluso, su falta de apoyo y que lo releguen por rebelarse.

Hablamos de hijos adultos que dependen de la aprobación de los padres para tomar decisiones de su propia vida adulta, ¿por ejemplo? Querer tatuarse, pero abstenerse porque vendría una reprimenda de su parte.

¿CASA O CÁRCEL?

Muchos padres aseguran querer lo mejor para sus hijos para que crezcan siendo personas de bien, pero olvidan que los están privando de actividades propias de su edad, buscando que se comporten como adultos aburridos. Al niño le piden que no se revuelque en el piso y que esté quietecito en la silla, yendo contra la naturaleza dinámica del infante; a un joven le meten su regañiza por ponerse un piercing.

Vivir en un mismo hogar puede desdibujar la línea donde los papás pierden de vista la madurez del hijo y su independencia, generando que aún los traten como adolescentes y no como los adultos que son. No les pase como a aquel paciente que me decía: «Es que yo todavía lo veo chiquito», a tremendo niñote universitario.

«No me gusta cómo te ves con esa ropa, cámbiate», «ya apaga esa luz y vete a dormir», «ahí de ti si te haces un tatuaje», «tú que te pones tu aretito, y yo que te arranco la oreja», «no es correcto que viajes sola con el novio». Y algunos otros temen cambiar de religión por los cuestionamientos y actitudes que recibirían de sus padres.

¿CUÁL ES TU PROBLEMA, PAPÁ/MAMÁ?

Para los papás muchas de estas acciones están mal, por otro lado, el hijo no quiere hacerlas, ¡ANHELA HACERLAS! Entonces, ¿qué incomodidad, temor o amenazan sienten los padres que tratan de evitar que su hijo haga X o Z?

Todos tenemos una imagen pública, que es la concepción que tenemos de una persona de acuerdo a lo que comunica abiertamente. Naturalmente, cualquiera busca mostrar su mejor versión y ocultar su lado oscuro. Pues bien, como individuos de la sociedad, los padres tienen una imagen pública que cuidar. Por ello, para una madre que le parece vulgar un tatuaje, podría sentir amenazada su imagen de buena madre al ver que su hija se hizo uno: ¡¿cómo que la señora que siempre habla mal de los que tienen tatuajes tiene una hija que recién se hizo uno?! ¡Qué va decir la familia de la señora si sus papás les enseñaron valores!

Por otro lado, hay creencias arraigadas que no se fundamentan más que en un deleznable: porque así me lo enseñaron y así es.

Recuerdo un paciente que se exaltaba porque su hija se iba a dormir con su novio, y su enojo yacía en un: «¡Es que es incorrecto, Daniel!». Claramente para la hija, que creció en esa generación donde es ordinario, no lo era.

¿ENTONCES DEJO SER A MI HIJO Y QUE SE PIERDA?

Algunos pensarán: Tengo miedo de que le pase algo malo a mi hijo, que se vaya por caminos torcidos y se pierda. No, señora mía. Solo están restringiendo su libre albedrío. Si lo amas, déjalo ser, que viva; dale consejos, pero no prohibiciones ni reclamos, no todo lo que haga te tiene que dar paz ni congeniar con tus ideas.

Tal vez sigas viendo pequeño a tu hijo, pero en la medida que tengas presente la etapa de su vida que está viviendo conforme a su edad, podrás reflexionar qué es lo que se espera de alguien de esa edad; cíñete a ello y trátalo de acuerdo a ello.

Y PARA TI, JOVENAZO, PON ATENCIÓN…

Hay molestias que valdrán la pena en tanto eso te independice del gobierno de tus padres. Cuando vivas sin atenerte al qué dirán tus papás, conocerás la libertad. Al final, tú tienes la ventaja: estás decidiendo lo que quieres y ves conveniente para ti, ¿quién va a poder cuestionar eso? ¡¡NADIE!!

Y si te rechazaran y te relegaran por tus decisiones, no perderás, habrás ganado, ¿qué? Libertad, madurez, gobierno sobre tu vida y sin haber hecho nada malo. Así conocerás la responsabilidad de decidir para tu vida.

Los caminos al cambio son duros, así que cuando te encuentres en un camino difícil, recuerda que estás en el punto donde debes cuestionar creencias que te enseñaron o aprendiste que quizá ya no te sean muy útiles. Analízalo y me cuentas en la siguiente.

Ci vediamo!

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