El agua turbia, amarillenta y con mal olor que llega a miles de hogares de la zona metropolitana de Guadalajara se convirtió en una crisis que, tras más de seis años de denuncias, provocó protestas multitudinarias y cuestionamientos a las autoridades responsables del suministro. El problema, documentado desde 2020, vuelve a poner en el centro del debate la calidad del agua potable y el deterioro de la infraestructura hidráulica.
La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco documentó irregularidades en la distribución y calidad del servicio. En octubre de 2026, alrededor de 10 mil personas marcharon para exigir agua limpia; la movilización terminó con decenas de lesionados y 39 detenidos, quienes posteriormente fueron liberados, de acuerdo con reportes periodísticos.
Las primeras denuncias surgieron en 2020
En agosto de 2020, durante la pandemia de Covid-19, vecinos de distintas colonias comenzaron a denunciar que el agua que recibían en sus viviendas presentaba tonalidades amarillas o cafés, sedimentos de tierra y, en algunos casos, malos olores.
El 17 de agosto de ese año, la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) abrió una investigación de oficio, luego de que el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) reconociera un aumento de reportes: las colonias afectadas pasaron de 126 en 2019 a 140 en 2020.
El problema afectó actividades cotidianas como cocinar, lavar ropa y trastes, así como la higiene personal. Algunos habitantes también reportaron daños en aparatos y sistemas domésticos relacionados con el uso del agua.
Análisis con resultados diferentes
La preocupación aumentó cuando comenzaron a difundirse resultados de pruebas realizadas por particulares. De acuerdo con la documentación presentada ante la CEDHJ, un análisis solicitado por un vecino de la colonia Miraflores reportó presencia de coliformes totales, coliformes fecales y Escherichia coli en una muestra de agua.
Por otra parte, la Comisión de Protección contra Riesgos Sanitarios de Jalisco (Coprisjal) realizó muestreos en Miraflores y Colinas de la Normal y reportó que en tres de cuatro pruebas no detectó coliformes.
La diferencia entre los resultados evidenció la necesidad de realizar análisis representativos, con procedimientos verificables y en distintos puntos de la red, para determinar las condiciones reales del suministro.
¿Qué originó el problema?
En sus informes de 2020, el SIAPA señaló que la pandemia había obligado a posponer trabajos de mantenimiento en tanques de almacenamiento para evitar interrupciones del servicio. También atribuyó parte de las dificultades a la calidad del agua que circulaba por los canales abiertos de Atequiza y Las Pintas, donde, según el organismo, llegaban descargas municipales y escurrimientos agrícolas.
Años después, la infraestructura envejecida, las deficiencias en el mantenimiento y las dificultades para tratar el agua de las fuentes de abastecimiento volvieron a aparecer entre los factores señalados en los reportes sobre la crisis. Sin embargo, establecer la responsabilidad de cada factor requiere evaluaciones técnicas y documentación oficial.
En marzo de 2022, la CEDHJ emitió la Recomendación 10/22 por deficiencias en la calidad y distribución del agua en el área metropolitana. El organismo señaló afectaciones a los derechos humanos al agua, al saneamiento, a la salud y al medio ambiente. En marzo de 2026, la Comisión volvió a documentar quejas por turbiedad y malos olores en distintas colonias.
La crisis escala y provoca protestas
La inconformidad llegó a un punto crítico el 11 de octubre de 2026, cuando alrededor de 10 mil personas marcharon hasta Casa Jalisco para exigir agua limpia en sus hogares.
La movilización terminó en enfrentamientos con elementos policiales, quienes utilizaron chorros de agua a presión y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. Los reportes iniciales dieron cuenta de 39 personas detenidas y decenas de lesionados, entre civiles y policías. Posteriormente, el gobernador Pablo Lemus reconoció excesos en la actuación policial y anunció investigaciones; los detenidos fueron liberados.
Ante el agravamiento de la problemática, el gobierno estatal anunció que dejaría de utilizar temporalmente, durante al menos seis meses, el agua del sistema antiguo de Chapala que llega a la presa Las Pintas, con ajustes en la distribución mediante tandeos. La medida busca mejorar la calidad del suministro, aunque también implica restricciones en el servicio.
La crisis del agua en Guadalajara refleja un problema que trasciende la apariencia del líquido: exige garantizar que el suministro sea seguro, suficiente y de calidad. Después de años de denuncias, investigaciones y compromisos institucionales, los habitantes esperan resultados verificables, análisis públicos y soluciones duraderas que permitan recuperar la confianza en el servicio.
Mientras tanto, la sustitución de infraestructura, el tratamiento adecuado del agua y la vigilancia sanitaria serán fundamentales para determinar si las medidas anunciadas logran resolver una problemática que comenzó a documentarse en 2020 y que hoy mantiene a miles de ciudadanos en exigencia de agua limpia.
Redacción





