El Año Nuevo Chino 2026 es una de las celebraciones culturales más emblemáticas y antiguas del mundo, conocida también como Fiesta de la Primavera o Año Nuevo Lunar. Más que un cambio de calendario, marca un nuevo ciclo energético, espiritual y social para millones de personas que siguen el calendario tradicional chino.
Según el eto, 2026 será el año del Caballo de Fuego. El zodíaco chino se originó a partir de la antigua filosofía china del yin-yang y los cinco elementos. Inicialmente constaba de una combinación de diez elementos (jikkan) y doce signos (jūnishi), pero ahora en Japón casi no se habla de los primeros. Estos son algunos datos y curiosidades sobre el caballo.
Fecha y duración
Este año comienza el martes 17 de febrero de 2026 y se extiende oficialmente hasta el 5 de febrero de 2027, cuando dará paso al siguiente signo del zodiaco
Caballo como división horaria y como punto cardinal
El caballo (uma) es el séptimo signo de la serie que se inicia con el ratón (ne). En su origen, tanto los 12 signos o “ramas” como los 10 “troncos” servían para señalar los años, meses, días, horas y direcciones. Existía la “hora del caballo” que abarcaba desde las 11 de la mañana hasta la una de la tarde. El mediodía coincidía exactamente con el punto central de ese periodo de tiempo y esa es la razón de que el signo del caballo aparezca como segundo componente de la palabra shōgo (mediodía), muy utilizada en todos los ámbitos, por ejemplo, en el saludo inicial de los noticieros de las 12:00 de la radiotelevisión pública NHK.
El punto cardinal correspondiente al caballo es el sur y el correspondiente al ratón, el norte. Por eso, el meridiano se llama en japonés shigosen (“línea ratón-caballo”).

El ema, sustituto del caballo de verdad
El caballo aparece en muchos relatos como montura de los dioses y ha tenido una imagen sacralizada desde antiguo. En Japón existía la costumbre de ofrendar caballos a los santuarios sintoístas. Pronto surgieron entre las clases populares sustitutos, en forma de figuras de tierra, madera, paja, etcétera. El siguiente paso en esta sustitución fue dibujar simplemente un caballo en una tablilla votiva (ema). Ahora, muchos escriben en esas tablillas peticiones (“que apruebe el examen”, “que mi familia conserve la salud”, etcétera) y las depositan en los santuarios, pero son pocos los que se acuerdan de dar algún donativo cuando esas peticiones se cumplen.

I
人間万事塞翁が馬 (Ningen banji, saiō ga uma, ‘las cosas humanas, como el caballo del viejo del fuerte’)
En la antigua China, un anciano que vivía en un fuerte fronterizo tenía un caballo. Un día, el caballo escapó y se internó en territorio enemigo. Al cabo del tiempo, cuando ya lo creían perdido, reapareció acompañado de una preciosa yegua. El hijo del anciano montó aquel caballo, se cayó de él y se rompió una pierna. Pero gracias a esa desgracia evitó ser llamado a filas y quizás morir en la guerra. La historia transmite las ideas contenidas en la expresión “la vida da muchas vueltas” y en el refrán “no hay mal que por bien no venga”.
Fotografía del encabezado: Pixta.
Con información Nipon.com
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