Este mes nos invita a mirar hacia arriba para disfrutar de espectáculos sin igual, donde planetas y meteoros decorarán nuestras noches con luz propia, mientras viajamos nuevamente a la Luna.

Nada como arrancar el mes con el despegue de una de las misiones más esperadas desde hace más de 50 años, la Artemis II, que lleva 4 astronautas a darle la vuelta a nuestra amada Luna, en un viaje de 10 días que podremos seguir en línea.
Este mes, tal vez sea el último que podamos disfrutar con buen clima antes de las primeras lluvias del año. Y nada mejor que hacerlo con la vista de varios de los hermanos planetarios de nuestro Sistema Solar. Empezando por Mercurio que estará en su máxima elongación el 3 de enero antes del alba.
Justo debajo del mensajero de los dioses, comenzará a asomarse tímidamente el planeta rojo, Marte. Para poder observarlo bien, es necesario que no existan obstáculos en el horizonte, ya que estará muy bajo.
Entre el 16 y el 23 viviremos (una vez más), un desfile planetario que no se repetirá en… algunos meses. Mercurio, Marte y Saturno formarán un pequeño grupo poco antes del amanecer, cambiando su formación de forma casi coreográfica. Primero como una pirámide, luego en línea diagonal, para después reagruparse nuevamente.

Para disfrutar al máximo de este desfile-conjunción, habrá que esperar hasta el 18, pues desde ese día y hasta el 20 de abril, tendremos las mejores vistas, tanto por su cercanía, como por su posición en el cielo. Si logras capturar el momento, no olvides compartirlo en nuestras redes sociales.
Destino: la Luna… ¡Y más allá!
Justo cuando la Luna “Rosa” brille en lo alto del cielo, los astronautas del Artemis II, Reid Wiseman (comandante, NASA), Victor Glover (piloto, NASA), Christina Koch (especialista de misión, NASA) y Jeremy Hansen (especialista de misión, Agencia Espacial Canadiense), emprenderán su viaje hacia ella.
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Durante diez días, navegarán entre planeta y satélite para hacer un sobrevuelo y, al mismo tiempo, probar todos los sistemas a bordo, sobre todo los de comunicación cuando estén en el lado oculto de la Luna y no sepamos de ellos por algunos minutos.

Después del 17, en que ocurrirá la Luna Nueva, nos podremos deleitar con una conjunción exquisita, la Luna, Venus y las Pléyades nos ofrecerán una hermosa vista del cielo nocturno que podremos disfrutar mirando hacia el occidente después del crepúsculo del día 18.
Un poco más arriba de esta formación, podremos distinguir, al mismo tiempo, a Júpiter paseándose, altivo y orgulloso junto a sus lunas, sobre la constelación de Orión. Si bien a simple vista podemos disfrutar de este par de joyas, un pequeño telescopio o unos binoculares nos ayudarán a apreciar mejor los detalles.
Canciones de hielo y fuego
El 4 de abril, el cometa MAPS se colocará en su punto más cercano al Sol y cual bola de nieve en un horno, este viajero, proveniente de los helados confines de nuestro sistema, podría desintegrarse o crear un espectáculo visual asombroso. Serán los observadores del hemisferio Sur quienes tengan las mejores vistas (si sobrevive).
Otro visitante esperado es el cometa C/2025 R3, visible desde mediados de mes, y del cual esperamos que alcance su mayor brillo el 17 de abril, situándose cerca de Pegaso. Aunque se necesitarán binoculares para hallarlo, su cercanía a la Tierra lo convierte en un evento imperdible.
Entre los días 22 y 23, las Líridas alcanzarán su pico máximo. Esta lluvia de meteoros son restos del cometa Thatcher que se incendian al entrar en nuestra atmósfera. Su tasa de observación es de entre 10 y 15 “estrellas fugaces” por hora, en un cielo que esté lo suficientemente oscuro.
Para capturar sus trazas, lo mejor es mirar hacia la brillante estrella Vega en la constelación de la Lira. La Luna que se ocultará antes de la medianoche, nos ayudará a tener el escenario perfecto para pedir deseos en nuestra cita anual con los escombros milenarios de nuestro Sistema Solar.
La mejor temporada para ver galaxias
En el mundo de la astronomía, la primavera es conocida afectuosamente como la temporada de galaxias, pues es el momento en que podemos mirar más allá de nuestra propia Vía Láctea para descubrir a nuestras vecinas interestelares, algunas visibles incluso con unos buenos binoculares.
Una de las más espectaculares es la Galaxia del Remolino, o M51, que se encuentra cerca de la cola de la Osa Mayor y parece un suave manchón de luz. A través de un telescopio, su estructura espiral se puede apreciar como un remolino difuso.
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No podemos olvidar el Triplete de Leo, un conjunto de tres galaxias espirales situadas cerca de la constelación del león. Observar a M65, M66 y a NGC 3628 es como asomarse a una ventana que muestra la inmensa diversidad de formas y tamaños que existen en los confines de nuestro vecindario galáctico.
Como podemos ver, abril nos ofrece una oportunidad única para maravillarnos con el cielo nocturno. Ya sea iniciando un viaje hacia nuestra compañera, observando planetas, contando meteoros o buscando galaxias, el cosmos siempre tiene un secreto que revelarnos si nos detenemos a mirar con suficiente paciencia.
Con información Metereored
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