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Tortuga golfina vuelve a donde nació; completa un ciclo

Después de viajar en algunos casos desde Estados Unidos o Sudamérica, arriban a tierra firme, donde se van abriendo paso en la arena; unas van, otras vienen; algunas son lentas y otras más cadenciosas

Desde el aire, se observa la danza interminable de las hembras que nadan en las aguas frías del Océano Pacífico para llegar a la playa a desovar.

Pequeños puntos que se pierden en el azul profundo del mar, y que comienzan a tomar forma de aletas y caparazón conforme desciende el dron.

En su travesía tienen que sortear muchos peligros, ya que entre las corrientes son blanco fácil de los depredadores naturales como tiburones y orcas, pero sobre todo del ser humano con sus embarcaciones y mortíferas redes de pesca.


Después de viajar en algunos casos desde Estados Unidos o Sudamérica, arriban a tierra firme, donde se van abriendo paso en la arena; unas van, otras vienen; algunas son lentas y otras más cadenciosas.

Se trata de la séptima arribada masiva de tortuga golfina (Lepidochelys olivacea), en uno de los santuarios más importantes del mundo, playa La Escobilla, al sureste del estado de Oaxaca, donde se puede apreciar en directo la magia de la vida.

Sí, justo, es magia, es un fenómeno natural poco común e increíble, es realmente impresionante, no hay palabras para describirlo”, reconoció Luis Rojas, gerente de Conservación de Costa Salvaje en Oaxaca.

Un paisaje espectacular con miles de tortugas que simultáneamente realizan el ritual para depositar sus huevos en el nido, que de manera muy precisa y con gran esfuerzo cavan a 40 centímetros de profundidad, para después taparlo, compactarlo y regresar al agua, en un lapso de entre 45 minutos y una hora.

Es un evento natural que sólo ocurre en 12 playas a nivel mundial; aquí en México hay tres playas, Morro Ayuta, Escobilla e Ixtapilla, las dos primeras en Oaxaca, la tercera en Michoacán para tortuga golfina”, explicó Erika Peralta, encargada del Santuario Playa La Escobilla.

La representante de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), detalló que las arribadas masivas sólo ocurren con dos especies de tortugas marinas, la golfina y la lora, que pertenecen al mismo género Lepidochelys, ya que las otras cinco variedades que existen en el mundo anidan en solitario.

Luego de alcanzar su madurez sexual y aparearse, el GPS interno de las hembras las trae de vuelta a la playa donde nacieron para depositar sus huevos, con el fin de cerrar el círculo y volver a comenzar el ciclo.

Por eso es muy importante cuando hay liberaciones, dejar que las crías caminen sobre la playa, para que reconozcan el tamaño del grano de la arena, la magnetita que presenta, la humedad, todo eso es importante para que ellas puedan volver a este sitio”, comentó el también biólogo Luis Rojas.

En esta ocasión, una nidada de 302 mil 365 ejemplares que ocuparon seis kilómetros de playa, la tercera parte de la superficie de La Escobilla.

Para la temporada está dentro de los parámetros normales, lo que ha sido sorprendente es que esta anidación se dio en tres días prácticamente, en lugar de seis o siete días como regularmente ocurre”, indicó Erika Peralta.

Señaló que en las arribadas masivas en La Escobilla,  – que este año iniciaron a finales de julio y que terminarán posiblemente en diciembre -, se registran alrededor de un millón de nidadas en total, con un promedio de entre 95 y 100 huevos cada una.

Indicó que son tantas las tortugas que llegan que algunas destruyen los nidos de las otras, por lo que sólo entre el 10 y 15 por ciento de los huevos logran eclosionar y dar vida a una cría después de 45 días de incubación.

En temporadas muy buenas nacen alrededor de 20 o 30 millones de tortuguitas, por eso lo que pasa aquí repercute en toda la población mundial de la tortuga golfina”, afirmó.

La misión de Costa Salvaje como equipo internacional dedicado a la conservación de los ecosistemas costeros y marinos, es apoyar a la Conanp con personal técnico para el monitoreo de los nidos, recorridos en playa y marcaje de nidadas, así como la realización de estudios para que la especie pueda enfrentar el cambio climático.

Además de que impulsa un amplio programa de educación ambiental a nivel local, del que forma parte la Brigada de Atención Comunitaria al Turismo, desplegada en La Escobilla.

Ramiro Zárate, habitante de Santa María Tonameca y colaborador de la ONG, subrayó que su tarea es orientar a los visitantes para que tomen conciencia de la importancia que tienen las arribadas masivas y respeten a las tortugas que llegan exhaustas a desovar.

Yo los invito a que observen este espectáculo natural con el debido respeto y no anden levantando las tortugas, brincando o sentándose sobre ellas, porque eso no se debe hacer”, manifestó.

La tortuga golfina es una especie que actualmente se encuentra en peligro de extinción, de acuerdo a la Norma Oficial Mexicana 059, y en la categoría de “vulnerable”, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En su etapa adulta llega a medir hasta 78 centímetros de largo y pesar 50 kilogramos.

Tiene la habilidad de dormir bajo el agua durante dos horas sin ahogarse, y puede nadar en profundidades de hasta 150 metros.

De acuerdo al único estudio publicado sobre el crecimiento de esta especie, alcanza su madurez sexual alrededor de los 13 años, con un rango de máximo 24 años.

La tortuga golfina se aparea en el océano, y los machos nunca abandonan el mar.

Su importancia en el ecosistema radica en que ayuda a mantener la salud de los lechos de pastos marinos y los arrecifes coralinos, que benefician a especies con valor comercial, como el camarón, la langosta y el atún.

Con información de Excelsior

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