A partir de que EU decidió poner en marcha la solicitud de un panel arbitral para resolver las controversias sobre el decreto Mexicano que busca impedir la importación del maíz genéticamente modificado, son muchos los escenarios que los analistas vienen destacando con relación a este tema.
Fue a finales de 2020 cuando el gobierno de Andrés Manuel López Obrador decretó que prohibiría la importación del maíz genéticamente modificado y acabaría también con el uso del glisofato como herbicida. De acuerdo con el decreto presidencial estas medidas se pondrían en marcha a partir del 31 de enero de 2024.
Mientas tanto, la polémica entre Estados Unidos y México ha ido en aumento, debido sobre todo a que las exportaciones estadounidenses de ese tipo maíz a México rondan las 17 millones de toneladas al año, con un valor de 5 mil millones de dólares, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), una cifra muy relevante que compromete los ingresos y la actividad de miles de productores de los dos países.
El principal argumento mexicano para impedir la importación del maíz genéticamente modificado es que supuestamente las semillas transgénica haz pueden contaminar las diversas variedades nativas de nuestro país es impactar en la salud de la población.
Dada la enorme presión que ejerció el gobierno de Estados Unidos, México tuvo qué modificar el decreto original y se eliminó el plazo para evitar el maíz transgénico para alimentación animal y uso industrial, que representa la mayor parte de sus compras de maíz procedente de EU. Estadounidense. Las nuevas disposiciones del decreto sólo prohíben el maíz transgénico utilizado para masas o tortillas, y abre la oportunidad para sustituir gradualmente el cereal transgénico para la alimentación animal y el uso industrial en el futuro. Del mismo modo, el plazo para eliminar el glifosato también se vencerá el 31 de marzo de 2024.
Ideología, ciencia y datos duros del comercio bilateral

Los representantes comerciales de Estados Unidos han venido, por su parte, señalando que los argumentos del gobierno mexicano son más ideológicos que fundados en una perspectiva científica, con datos comprobables. Al mismo tiempo la industria agrícola de ese país ha apuntado que los productos biotecnológicos son hoy día esenciales para garantizar la seguridad alimentaria y mitigar el impacto creciente del cambio climático en la producción agrícola.
Sin embargo, más allá de lo que supongan las autoridades de los dos países, el hecho es que el tema del maíz se inscribe en un panorama más amplio donde Estados Unidos exportó 28 mil millones de dólares en productos agrícolas a México en 2022 y, a su vez, compró cerca de 43 mil millones de dólares en productos agrícolas mexicanos. Todo este mercado evidentemente podría verse afectado por la resolución que tome el panel arbitral del T-MEC.
Ahora bien, en conjunto, México ha afianzado durante 2023 su posición como primer socio comercial de Estados Unidos, dejando atrás a Canadá y China, y los datos del Departamento de Comercio de EU indican que en este primer semestre del año, el comercio llegó a los 400 mil millones de dólares.
Todos los analistas advierten que si el panel de resolución de controversias favorece a Estados Unidos esto podría tener como consecuencia aranceles sobre los productos mexicanos, especialmente aquellos considerados altamente competitivos como aguacate, tequila, cerveza, etc.
Con información La Verdad Noticias
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