( El Portal).-En el vasto universo del horóscopo chino, el Caballo de Fuego ocupa un lugar singular, rodeado tanto de admiración como de cautela. Esta combinación —que surge cada 60 años dentro del ciclo zodiacal— une la energía libre y veloz del Caballo con la intensidad transformadora del elemento Fuego, dando como resultado uno de los arquetipos más poderosos y controvertidos de la astrología oriental.
El Caballo, séptimo animal del zodiaco chino, simboliza independencia, movimiento y ambición. Es asociado con personas carismáticas, amantes de la libertad y poco dispuestas a seguir caminos impuestos. Cuando este signo se fusiona con el elemento Fuego, esas cualidades se amplifican: el Caballo de Fuego representa la pasión sin freno, el espíritu rebelde y una fuerza vital difícil de contener.
Este año comienza el martes 17 de febrero de 2026 y se extiende oficialmente hasta el 5 de febrero de 2027
Históricamente, el año del Caballo de Fuego ha estado cargado de supersticiones, especialmente en países como China y Japón. Se cree que quienes nacen bajo este signo poseen un temperamento fuerte, una voluntad inquebrantable y una tendencia a desafiar las normas establecidas. En el imaginario popular, esta energía intensa fue interpretada durante generaciones como difícil de manejar, especialmente en el caso de las mujeres nacidas en esos años, lo que dio lugar a mitos y prejuicios que hoy son ampliamente cuestionados.
Desde una lectura simbólica contemporánea, el Caballo de Fuego encarna la capacidad de romper estructuras obsoletas y provocar cambios profundos. No es un signo de quietud, sino de acción: impulsa revoluciones personales y colectivas, invita a asumir riesgos y exige coherencia entre el deseo interno y la acción externa.
Astrólogos modernos coinciden en que, más allá de las antiguas creencias, el Caballo de Fuego puede entenderse como un llamado al coraje y a la autenticidad. Su mensaje central no es el caos, sino la transformación consciente: aprender a dominar una energía intensa para convertirla en liderazgo, creatividad y avance social.
En tiempos de incertidumbre global, la figura del Caballo de Fuego resurge como símbolo de valentía, recordando que el cambio —aunque incómodo— es a menudo el motor del progreso.
Redacción
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