La primera obligación de un estado es: sobrevivir


Por José Luis Solís Barragán

Jesús Reyes Heroles es sin duda una figura representativa no solo para los priistas, sino que debe ser considerado como el hombre que logró impulsar la reforma político-electoral de mayor calado, que permitiera que, en una dictadura perfecta, se empezara a dar los primeros pasos rumbo a la democracia.

Dicen algunos que ante la falta de ideólogos dentro de las filas del PRI, se buscó tener fraseólogos y uno de los más trascendentes es justamente Jesús Reyes Heroles, dejándonos frases inmortales como: “En política la forma es fondo”.

Otra de las premisas que nos heredó fue sin duda la máxima de: “quien gobierna para todos, no gobierna para nadie”; siendo esta una frase trascendental, para frenar el populismo de quienes pretender hacer todo para agradar a todos.

La historia de esta frase, requiere un pausa; fue dicha durante gira como Titular de la Secretaría de Gobernación, de una administración que estableció desde la campaña el lema: “La solución somos todos”; la consecuencia fue su salida del Gabinete del entonces Presidente José López Portillo.

La democracia no implica agradar a todos, tampoco se debe traducir en gobernar para las mayorías; la democracia es una forma de vida, en la que se busca la participación de la sociedad, pero en ningún momento existe la obligación de tener a todos los grupos contentos.

Son muchos los problemas que le esperan a un Gobierno que pretende agradar a todos, un Gobierno que no asume responsabilidad y solo vive por el aplauso fácil; elude obligaciones y con el paso del tiempo los problemas públicos se irán haciendo cada vez más grandes.

Imaginemos que el Gobierno Federal deja de pretender mitigar la pobreza, de combatir la inseguridad o simplemente anuncia el cierre total del sistema de salubridad o educativo; todo porque el tomar decisiones nos da miedo, no queremos enfrentarnos a nada, ni a nadie.

Las consecuencias de estas decisiones serían funestas; pero no estamos tan distantes de esa situación, ya que vemos a una administración doblada, por temor a las consecuencias de las decisiones, o simplemente porque le están negando una ovación de aclamación.

Hoy sin duda el arte de gobernar es de un alto grado de complejidad, las instituciones parecen débiles; y los actores a involucrar en la toma de decisiones son más números; ya no hay fórmulas lineales y unilaterales del Gobierno; hoy el Gobierno se convierte en un simple coordinador de esfuerzos.

Pero cuando aún así el Estado renuncia y se somete a los designios de los grupos, muestra debilidad y esa debilidad compromete al Estado mismo; abre la puerta a que todos los grupos subversivos encuentren en la presión, la mejor manera de obtener mayores prebendas.

Eso justamente de lo que somos testigos hoy los mexicanos, de un hombre que gobierna para todos, pero no está gobernando para nadie; que sus desencuentros ante la falta de aplausos le hacen tomar decisiones que son bastante cuestionables.

Tenemos un Gobierno que dice que se preocupa por la educación de nuestros niños y jóvenes, pero que da marcha atrás a la evaluación como sistema de asignación de plazas a los docentes; y como el único medio hasta hoy utilizado para mejorar el bajo nivel del servicio educativo que

se le ofrece a la población y que adicionalmente impulsa la educación inicial como obligatoria, pero elimina los apoyos para las estancias infantiles.

Hoy vemos a una Secretaría de Educación que se encuentra doblada por la CNTE; un Presidente que no sabe como actuar, ante un grupo que lo acompañó durante los años anteriores a su llegada a la presidencia; un Congreso que se paraliza por las marchas magisteriales.

Solo pónganse en perspectiva que la CNTE, en ningún momento tiene agremiados a la mayoría de los maestros de nuestro país; y sin embargo todo lo que demandaron al Presidente, se les concedió.

Que diferencia de trato reciben los maestros al manifestarse en contra de la reforma educativa; a diferencia de las manifestaciones exigiendo explicaciones en materia de seguridad; mientras unos logran una reforma a modo, los otros reciben trato de fifís y de conservadores.

La reforma educativa que acaba de ser aprobada en la Cámara de Diputados deja dos elementos a considerar: que fácil es doblar a un Presidente que le da pavor no recibir su dosis diaria de aplausos; y segundo que complejos retos vienen en materia educativa, sobe todo considerando la debilidad con la que se deja a la Secretaría de Educación Pública.

La reforma educativa sin duda alguna merece un análisis muy minucioso; es claro que atiende inquietudes de los docentes que sintieron algún agravio por la administración peñista; pero nadie niega que es un retroceso en detrimento de nuestros niños, tan es así que se eliminó la palabra calidad en la educación.

Jesús Reyes Heroles decía que la primera obligación de todo Estado, era sobrevivir; con la debilidad institucional y la personalidad de nuestro Presidente, será muy previsible señalar que a partir de ahora, el Gobierno se encontrará de rodillas ante todos los grupos políticos que representen votos.

Ojalá, Andrés Manuel López Obrador deje de pretender Gobernar para todos, con el único fin de fortalecer a su partido rumbo a las próximas elecciones; para convertirse en un estadista, que no permita bajo ninguna razón tener al Estado doblado; pues de lo contrario la obligación de sobrevivir, se encontrará en permanente riesgo.

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