Los desazones de la vida que todos hemos probado

Por: Daniel Rangel

Tal vez este año ha sido el más trágico no solo para algunos, sino para todo el mundo. El 2020 será recordado como el año de la muerte, pues para mi pesar diré que todos tuvieron pérdidas de algún tipo: de familiares, amigos y conocidos, en su negocio, de su trabajo, de fe, de razón y paciencia, de dinero… ¡¿de qué no?!

Y cuando no era el COVID, eran otras tragedias: que el tsunami en Grecia y Turquía, que la explosión en Beirut, que los incendios en Australia, que las inundaciones de Tabasco, que las muertes de personajes emblemáticos: Maradona, David Prowse, Sean Connery, Eddie Van Halen, Quino, Chadwick Boseman, Carlos Ruiz Zafón, Héctor Suárez, Kobe Bryant…; entre otros tantos.

Pero poniéndonos exquisitos…

…¿QUÉ ES LA VIDA SIN ESTOS DESAZONES?

Si hay una cualidad humana que nos hace perfeccionables, es la capacidad de observar a través de diferentes cristales la vida y con ello cambiar nuestra forma de pensar y ver el mundo.

Antes de que rechinen los dientes y digan: «¡¿Pero quién va a estar bien con esas tragedias, Daniel?!», me explicaré. Por supuesto que no es de festejo la muerte de nadie ni los infortunios que le ocurren a la gente; sin embargo, estos eventos implican una serie de movimientos en diferentes ámbitos y en distintas personas. Gracias a este tipo de desgracias, tenemos la oportunidad de cambiarnos a otra ventana y ver nuevos aspectos que no habíamos visto con respecto a nuestra vida; por supuesto, esto no significa que por hacerlo uno va a dejar de sentir, de ninguna manera.

La nueva información que se va recogiendo es trascendental para reconstruir, reordenar, reajustar, refrescar varios aspectos personales: los sueños, los objetivos, la motivación, los vínculos con la gente, las prioridades, etc.

¿No era necesario este tipo de cambios para esta reestructuración? Nuestra finitud nos impide saberlo, pero la realidad es que ahora no es igual que antes, y es mejor (y casi que obligatorio) avanzar ajustándose a los nuevos cambios.

Los cambios nos ayudan a evolucionar, no hay evolución en la costumbre, en lo mismo de siempre. Y sí, son difíciles de asimilar y de acostumbrarse al inicio.

MI SUEÑO EN LA PANDEMIA 2020

Cuando empezó esta pandemia muchos registraron sueños muy extravagantes, yo tuve algunos, pero el que más recuerdo sin lugar a dudas fue uno acerca del fin del mundo. Presta atención que tal vez te sientas identificado.

Cual película fantasiosa, el cielo se tornó morado, pero las nubes cargadas lo oscurecían desordenadamente en diversos tonos. La gente estaba fuera de sus casas, en medio de la calle extrañada viendo el fenómeno preocupada.

Todos sabían que el fin del mundo había llegado. De pronto se escuchó la voz de una señora que dijo: «Díganle a su gente que la aman, no se vayan sin decírselo».

Apenas terminaron de salir las palabras de la boca de la mujer cuando aprisa me vinieron a la mente unas personas; y me alejé de la multitud corriendo para irlas a buscar.

Cuando desperté interpreté mi sueño y me pareció muy interesante cómo se expresó a través del sueño lo que varios hemos vivido con esta pandemia, la muerte repentina de varios de nuestros conocidos.

El sueño hacía referencia a un empujón para expresar aquello que nunca o que en mucho tiempo no se le ha externado a los seres amados por cualquier motivo: las circunstancias, la vergüenza, el temor, por estar resentido/a… ¡Qué sé yo! ¡Y qué decir de esa costumbrita tan insulsa de hablar bien de los muertos! En la muerte todos son reconocidos y respetados, y eso me parece un gran insulto en su memoria: irse sin experimentar en vida esos reconocimientos, cariños, respeto… ¿Quién se va a regodear y chorrear de miel su corazón si no es esa persona que ya no está, con todo eso que se alaba en redes sociales?…

CUANDO TE TOCA, NI AUNQUE TE QUITES…

Ningún ser humano con consciencia se va de aquí sin ser golpeado, zarandeado y arrastrado por la vida misma. No te preguntes: «¿por qué a mí?», pues no encontrarás sabiduría en ese cuestionamiento. Abre la regadera y mientras te duchas, piensa en lo que necesitas hacer para curarte y fortalecerte, que no por nada han llegado a ti esas desdichas particulares.

Ojalá que con el comienzo de año empiece también la renovación que necesitas para evolucionar con las actualizaciones que le pongas a tu mente y programarte de una forma más completa para estar al tiro con tu familia, de sangre o escogida.

Espero que podamos leernos en el nuevo año, transformados, por supuesto. Siendo las 00:25 del 31 de diciembre, me adelanto a desearles un ¡Feliz Año Nuevo!

Ci vediamo!

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