Generación Cristal

Pareciera que cada vez la humanidad se sensibiliza más con respecto a los aprendizajes que pueden ser perjudiciales para la salud mental, de manera que los chistes sobre gays que se contaban en la TV años atrás, ahora son una tremenda grosería. Chistes, caricaturas, personajes, videojuegos, memes…, son categorías que incluyen temas que en la actualidad pueden ser reprobados y dignos de «cancelar» para evitar fomentar esas enseñanzas y así dejar de «normalizarlas».

Este tema se presta a debate porque hay dos posturas bien definidas: por un lado, quienes defienden la idea de que exponer esas caricaturas, personajes, programas…, fomentará la violencia y conductas reprobables; y por el otro lado, quienes cuestionan: “si varios de nosotros crecimos viviendo experiencias iguales o peores y no estamos echados a perder, ¿por qué cambiarlos (el enfoque, costumbres y prácticas)?”.

PEPE LE PEW Y OTROS ELEMENTOS CANCELADOS/CENSURADOS

Recientemente el columnista Charles M. Blow escribió sobre lo dañino que ha sido Pepe Le Pew, ya que este personaje «normalizó la cultura de la violación», de acuerdo a sus palabras, lo cual dio a pie a sugerir su cancelación. Este no ha sido el único ejemplo de cancelación o censura, pues televisoras y productoras se adelantaron en caricaturas como Dragon Ball al omitir las escenas sangrientas, o Rick y Morty, que en su cuarta temporada tuvieron que bloquear las groserías con un pitido.

Pero, veamos… ¿bajo qué términos se han censurado?

Al estrenarse la película Las Brujas, fue criticada por no haberles puesto cinco dedos en cada mano a las brujas –repito: a las brujas–, temiendo que esta condición pueda amedrentar a los niños al encontrarse con personas que les falten dedos; aunque, si me permiten, ¿por qué demonios un niño estaría viendo una película de este tipo?

Por otro lado, aunque los videojuegos no se han cancelado ni censurado, se comparte la creencia de que los juegos de guerra y matanza prácticamente sembrarán una semilla que contaminará la mente y el corazón de quien los juega, transformándolos en sociópatas. Esto apunta hacia una dirección similar: el consumo de material que se presume perjudicial para la mente.

¿Y ESO QUÉ TIENE QUE VER CON LA PSICOLOGÍA?

Ah, pues ahí les va. Si la olla de los frijoles está caliente y la toco, físicamente me generará una consecuencia inevitable: ¡me quemará la condenada! Es decir: un estímulo (la olla caliente)-respuesta (la quemada).

Cuando se trata de la cognición, esta no se rige igual, es decir, no hay una sola causa específica que sea la que provoque que una persona responda de determinada forma: si un niño le responde con una grosería a la maestra en clases, la causa no depende precisamente de lo que le dijo la maestra previamente, sino de varios aspectos.

La cognición es muy compleja, de manera que no considera solo al estímulo (como en el ejemplo de la olla); sino que además de los procesos cognitivos presentes (los aprendizajes, la memoria, el estado anímico, etc.) necesita todo un contexto, y en conjunto, se genera una respuesta.

Si un hombre tiene una noche de pasión con su pareja, pero no logra la erección, sería un error pensar que la única causa es que su compañera no es lo suficientemente sexy; hay varios aspectos en torno al problema; pueden ser aprendizajes, preocupaciones, la cantidad de alcohol que bebió, etc.

La suma de todo generará la respuesta, por ello es necesario conocer la situación particular de cada persona.

En otras palabras, las manos de las brujas, la sangre y groserías de las caricaturas, las conductas de Pepe Le Pew…, no son factores únicos y determinantes para que una persona se traume y las incorpore a sus esquemas mentales, porque depende de cómo concibe el mundo, de su historia de vida, de aspectos sociales y circunstanciales, pero sí pueden influir para formar creencias irracionales a partir de ello.

LO QUE UN NIÑO OBSERVA VS LO QUE UN ADULTO OBSERVA

Aunque los videos y programas infantiles crean enseñanzas orientadas a temas particulares es imposible tener control de todo lo que se pretende que el cerebro de los niños registre y almacene.

Digamos que un niño está aprendiendo las vocales con un video; su atención también se podría enfocar en el vocabulario de los personajes, en sus actitudes, su vestimenta… O también la variante, donde un adulto se preocupa porque el niño vaya a captar información «dañina» para él, pero en realidad le pasa de largo porque le carece de sentido.

Mucho de lo que aprenden no necesariamente lo aprenden con la capacidad de razonar para cuestionarse al respecto, solo se replica, muy diferente de hacerlo con conocimiento.

Además de que las capacidades de razonamiento de un niño son muy limitadas, su conocimiento también lo es, de manera que el significado que tienen las acciones, palabras, simbolismos que perciben son, en parte, desatinados para ellos o aun ¿mejor?: ni siquiera les prestan atención. El riesgo de esto es que de no ser orientado, el niño podría formar un significado alterado, haciendo la acción indiscriminadamente; justo como Mr. Bean en su película, cuando le pintan el dedo de en medio, y él sin saber el significado de esto, replica el gesto con una sonrisa con cuanta gente ve creyendo que era algo bueno.

Así que mientras un adulto piensa que ver sangre en las caricaturas es grotesco, ¿el niño verá también percibirá lo grotesco? No lo creo, pero seguro irá aprendiendo lo mismo que un adulto conforme crezca por ser un conocimiento compartido en común con mucha gente.

¿QUÉ PODEMOS HACER AL RESPECTO ENTONCES?

Era sábado y yo era un niño; esa noche televisaron la película de Matilda. Para el lunes la mamá de unos conocidos le dijo a mi mamá que sus hijos no querían ir a la escuela porque habían visto la película y temían que sus maestras iban a ser como Tronchatoro, aunque ya conocían a sus maestras porque el ciclo escolar estaba avanzado.

Por supuesto que siguieron yendo a la escuela. Seguramente les enseñaron que tan solo era una película fantasiosa. ¡Pues este es el secreto al qué se puede hacer con aquello que la gente considera que es material nocivo para sus menores!: Crear un vínculo de confianza para poder enseñar y orientar con respecto a lo que consumen y lo que consume la gente de su edad.

Cancelar, desaparecer, censurar, apagar es tan solo poner un parchecito para cubrir lo aborrecible, pues aun fuera de los programas, esas situaciones existen en las relaciones humanas: sangre de verdad por asesinatos, acosadores y violadores, gente mal hablada… La medida más contundente será la educación. Televisoras, productoras, padres de familia, profesores: ¿qué harán al respecto?…

Estaré complacido en descubrirlo.

Ci vediamo!

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