Washington/Teherán,— La tensión entre Estados Unidos e Irán aumentó nuevamente en el estratégico estrecho de Ormuz, después de que dos embarcaciones vinculadas con la petrolera estatal de Emiratos Árabes Unidos, ADNOC, fueran atacadas mientras navegaban por la zona.
Los incidentes se producen en medio de un nuevo enfrentamiento entre Washington y Teherán por el control y la seguridad de esta importante vía marítima, mientras las negociaciones para alcanzar un acuerdo que permita reducir las hostilidades permanecen estancadas.
Dos buques fueron atacados
Emiratos Árabes Unidos acusó a Irán de atacar dos embarcaciones de ADNOC que transitaban por el estrecho de Ormuz. No se reportaron personas heridas y la situación fue controlada, aunque las autoridades emiratíes calificaron los hechos como una grave amenaza para la seguridad regional y el comercio energético.
Los ataques representan un nuevo golpe al tráfico marítimo en una zona considerada fundamental para el transporte internacional de petróleo y gas.
Estados Unidos amenaza con aumentar la presión
Washington respondió anunciando que está dispuesto a incrementar todavía más la presión económica sobre Irán.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, adelantó que la administración de Donald Trump prepara medidas económicas de una magnitud sin precedentes contra Teherán. Paralelamente, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que Estados Unidos tiene capacidad para mantener su bloqueo naval a Irán de manera indefinida mediante la rotación de sus fuerzas navales.
La estrategia estadounidense busca presionar a Irán para alcanzar un acuerdo, pero también incrementa el riesgo de nuevos enfrentamientos en aguas del Golfo.
Irán reclama el control del estrecho
Teherán sostiene una posición diametralmente opuesta. Un alto dirigente de la fuerza paramilitar Basij afirmó que el estrecho de Ormuz se encuentra bajo control y administración iraní.
Las autoridades iraníes también han advertido que ningún buque podrá atravesar determinadas zonas del estrecho sin autorización de Teherán, mientras Washington sostiene que sus fuerzas garantizan la navegación y rechaza las pretensiones iraníes.
El tráfico marítimo cae
La disputa ya está teniendo consecuencias concretas sobre el transporte marítimo. Datos de Kpler citados por Reuters indican que el jueves 9 buques de mercancías atravesaron el estrecho, frente a un promedio de aproximadamente 12 diarios durante agosto.
El nivel actual continúa muy por debajo del registrado antes de la guerra, cuando alrededor de 130 a 140 embarcaciones cruzaban normalmente el estrecho cada día.
Petróleo y economía mundial, bajo presión
La situación genera preocupación internacional debido a la importancia de Ormuz para el suministro energético mundial. Una interrupción prolongada del tráfico podría afectar los mercados petroleros, elevar los costos de transporte y aumentar la presión sobre los precios de combustibles.
El petróleo Brent se mantiene además con ganancias semanales de alrededor de 3.4%, mientras el West Texas Intermediate (WTI) acumula un avance cercano al 4%, en un mercado que sigue evaluando el riesgo de una interrupción prolongada de los suministros.
Riesgo de una nueva escalada
La situación ocurre mientras Washington y Teherán mantienen posiciones enfrentadas y las conversaciones para alcanzar un acuerdo no han logrado resolver las diferencias principales.
Los nuevos ataques contra embarcaciones, las amenazas de mantener un bloqueo naval y la disputa sobre quién controla el estrecho aumentan el riesgo de una escalada regional.
El estrecho de Ormuz se convierte nuevamente en uno de los principales focos de tensión internacional, con repercusiones potenciales no sólo para Medio Oriente, sino también para los mercados energéticos y la economía mundial.
Con información Reuters/ Redacción





