Un equipo internacional de astrónomos confirmó la existencia de Elias 2-24 b, un exoplaneta que tiene menos de un millón de años, convirtiéndose en el planeta más joven conocido hasta ahora.
El hallazgo, difundido por la NASA, ofrece a los científicos una oportunidad excepcional para estudiar las primeras etapas de formación de un planeta, ya que Elias 2-24 b todavía permanece dentro del disco de gas y polvo que rodea a su estrella y del cual se está formando.
Un planeta prácticamente recién nacido
Elias 2-24 b tiene una masa aproximada a la de Júpiter y se encuentra a unos 450 años luz de la Tierra, alrededor de una estrella joven llamada Elias 2-24.
Una de las características que más sorprendió a los investigadores es su ubicación: el planeta se encuentra aproximadamente a 55 veces la distancia entre la Tierra y el Sol respecto de su estrella.
Los científicos consideran que esta enorme distancia, combinada con su corta edad, representa un desafío para los modelos actuales que explican cómo se forman los planetas gigantes.
El planeta fue observado dentro de un disco de gas y polvo
Las estrellas jóvenes suelen estar rodeadas por enormes discos de material compuesto por gas, polvo, hielo y fragmentos de roca. Con el paso del tiempo, parte de ese material puede agruparse y dar origen a planetas.
En el caso de Elias 2-24, los astrónomos ya habían detectado una zona o surco dentro del disco, una estructura que podía estar relacionada con la presencia de un planeta.
Observaciones anteriores habían registrado un punto de luz en esa región, pero durante años los investigadores no tenían la certeza de que se tratara realmente de un planeta.
Las observaciones de varios años permitieron confirmar su existencia
El equipo encabezado por Andrea Bernardi, investigador de la Universidad Diego Portales de Chile, revisó observaciones archivadas realizadas con el Observatorio W. M. Keck, en Hawái.
Los investigadores localizaron nuevamente el objeto en registros correspondientes a 2018 y 2020 y analizaron su movimiento con el paso del tiempo.
El comportamiento observado permitió determinar que se trataba de un objeto que orbitaba la estrella y no de un defecto de las imágenes o de una estrella situada en el fondo. De esta manera se confirmó la existencia de Elias 2-24 b.
¿Por qué es importante este descubrimiento?
La mayoría de los exoplanetas conocidos son mucho más antiguos. De acuerdo con NASA, los anteriores poseedores del récord como los planetas más jóvenes conocidos tenían más de cinco millones de años.
Elias 2-24 b tiene menos de un millón de años, por lo que permite estudiar una etapa de formación planetaria que normalmente es muy difícil de observar debido a la enorme cantidad de polvo y gas que rodea a estos sistemas.
El descubrimiento también plantea nuevas preguntas sobre la rapidez con la que pueden formarse los planetas gigantes. Los investigadores señalan que los modelos actuales tienen dificultades para explicar la existencia de un planeta de tamaño similar a Júpiter a esa distancia de su estrella y con una edad tan corta.
Una ventana al pasado de nuestro propio Sistema Solar
Aunque Elias 2-24 b se encuentra a cientos de años luz de la Tierra, estudiarlo puede ayudar a los científicos a comprender cómo pudieron desarrollarse sistemas planetarios como el nuestro.
La observación de un planeta todavía inmerso en su disco de formación permite analizar procesos que ocurrieron en nuestro Sistema Solar hace aproximadamente 4 mil 600 millones de años, cuando el Sol y los planetas comenzaban a formarse.
El telescopio Roman podría encontrar más planetas jóvenes
La NASA también destaca el potencial del telescopio espacial Nancy Grace Roman, cuyo coronógrafo está diseñado para bloquear la intensa luz de las estrellas y facilitar la detección de objetos mucho más débiles que orbitan a su alrededor.
Los científicos esperan que esta tecnología permita localizar más planetas jóvenes y estudiar con mayor detalle las primeras etapas de la formación de sistemas planetarios.
Por ahora, Elias 2-24 b se convierte en una pieza clave para investigar cómo nacen los mundos gigantes, al ofrecer a los astrónomos una oportunidad poco común: observar un planeta cuando todavía se encuentra en plena etapa de formación.
Redacción
lustración artística de Elias 2-24 b, considerado el planeta más joven conocido, mientras continúa formándose dentro de un disco de gas y polvo





