El Verde potosino: juventud, estructura y el reto de demostrar resultados

En política, tener estructura no siempre significa tener organización. Y probablemente uno de los principales retos que enfrenta hoy la dirigencia estatal del Partido Verde Ecologista de México en San Luis Potosí es precisamente ese: lograr que sus comités municipales no sean únicamente estructuras electorales, sino auténticos canales de comunicación entre ciudadanía, dirigencia y representación pública.

Porque un partido que se presenta como joven también tiene que demostrarlo.

Dentro del Verde potosino comienza a repetirse una definición que, aunque puede sonar sencilla, implica una enorme responsabilidad: “somos un partido de jóvenes”.

La frase puede ser poderosa, pero también compromete.

Ser un partido joven no significa solamente llenar las fotografías de rostros jóvenes. Significa permitirles participar en las decisiones, abrirles espacios reales y, sobre todo, escuchar los problemas que enfrentan las nuevas generaciones.

El primer empleo, el costo de la vivienda y las rentas, emprender, contar con transporte digno, acceder a tecnología, estudiar, encontrar espacios culturales y deportivos o simplemente imaginar un futuro en San Luis Potosí sin tener que emigrar son asuntos que forman parte de la agenda cotidiana de miles de jóvenes.

Y hay algo más.

Las nuevas generaciones tienen cada vez menos tolerancia al discurso vacío y mayor disposición para cuestionar a quienes ejercen el poder.

Por eso, un partido que verdaderamente quiera asumirse como joven tendría que aceptar, por definición, que también será cuestionado.

Ahí podría encontrarse una de las oportunidades más importantes para Ignacio Segura: convertir la juventud de su estructura en renovación política, y no únicamente en renovación generacional.

Que lleguen caras nuevas, sí.

Pero también ideas nuevas.

El Verde potosino mira hacia lo nacional

Hay otro fenómeno que quizá resulta menos visible, pero que comienza a tomar relevancia: el Partido Verde de San Luis Potosí ha adquirido mayor presencia dentro de la conversación nacional de su propio instituto político.

La entidad ha recibido dirigentes y estructuras provenientes de otros estados y participa en encuentros regionales del PVEM. Ese intercambio puede ser importante porque una dirigencia estatal deja de ser únicamente receptora de decisiones nacionales y comienza también a aportar experiencias propias.

El pasado 9 de julio, el Partido Verde realizó un evento conmemorativo que, de acuerdo con cifras difundidas por el propio instituto político, reunió a más de 50 mil personas.

La cifra corresponde al partido organizador y, por ello, debe entenderse en ese contexto. Pero más allá del número, el encuentro mostró una capacidad de movilización que el Verde mantiene después de dos décadas de presencia política.

Ahora viene la prueba complicada:

convertir movilización en organización.

Porque llenar un evento puede demostrar capacidad de convocatoria.

Construir una estructura permanente demuestra capacidad política.

Ruth González y otra dimensión del Verde

En este mapa aparece también Ruth González Silva, cuya presencia política ya no se limita al ámbito estatal.

Actualmente preside la Comisión de Relaciones Exteriores América del Norte del Senado de la República, desde donde participa en asuntos estratégicos para México, particularmente en la relación con Estados Unidos y Canadá, migración, comercio y la revisión del T-MEC.

En marzo de este año, la comisión que encabeza participó en reuniones con una delegación del Parlamento canadiense para abordar temas relacionados con comercio, economía, turismo, seguridad y la relación trilateral.

Para el Verde potosino, contar con una figura con presencia en ese nivel representa una oportunidad.

Pero también una responsabilidad.

La verdadera pregunta será si esos espacios nacionales pueden traducirse en relaciones, gestiones y beneficios concretos para San Luis Potosí.

Porque la política nacional puede dar reflectores.

Pero los resultados en tierra son los que terminan construyendo credibilidad.

Cumplir y después volver a cumplir

Hay una frase que probablemente resume el momento político que vive el Verde potosino:

un gobierno y un partido que cumplen.

Pero cumplir nunca debe convertirse en un cheque en blanco.

Un gobierno cumple cuando sus números pueden comprobarse y sus obras funcionan.

Un partido cumple cuando mantiene contacto con la ciudadanía después de la elección.

Una dirigencia cumple cuando construye nuevos liderazgos.

Un representante cumple cuando utiliza su posición para resolver.

Y una estructura política madura entiende que reconocer resultados no significa asumir que todos los problemas están resueltos.

Por eso, el momento que vive el Partido Verde en San Luis Potosí resulta interesante.

Tiene gobierno.

Tiene estructura.

Tiene presencia nacional.

Tiene figuras con exposición política.

Y presume tener juventud.

Ahora tendrá que demostrar que todo eso puede convertirse en organización, resultados y nuevos liderazgos.

Porque en política, el verdadero reto no es llegar.

Es mantenerse, responder y volver a cumplir.

Así será.

Lucía López/ Redacción

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