San Luis Potosí, S.L.P.– En la República Mexicana existe un grave problema de salud mental, situación que volvió a cobrar relevancia tras el trágico suicidio del profesor Alberto Israel Jasso Cruz, quien se quitó la vida después de ser acusado de presunto abuso sexual y denunciar una “cancelación social” antes de que existiera un juicio, hecho que encendió las alarmas en el ámbito académico.
Ante este contexto, el director de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, Jaime Sebastián F. Galán Jiménez, hizo un llamado a medir el impacto de las acusaciones virales y a defender el principio de presunción de inocencia.
Explicó que la tragedia del docente, quien dejó un video en el que catalogó su muerte como una protesta contra la destrucción de su reputación y la falta de presunción de inocencia, evidencia el peligro de las condenas públicas emitidas antes de que exista un fallo judicial.
El académico subrayó que, si bien es indispensable garantizar la justicia y proteger a las víctimas en los espacios educativos, las autoridades deben actuar mediante procesos ágiles para evitar condenas sociales anticipadas. Asimismo, exhortó a las y los docentes a mantener estrictas medidas de prevención y autocuidado dentro de las aulas.
Señaló que el caso del profesor también puso sobre la mesa la profunda crisis de salud mental que enfrenta la juventud. En ese sentido, reveló que, de acuerdo con evaluaciones internas realizadas por la UASLP, más del 67 por ciento del alumnado presenta indicadores que sugieren la necesidad de recibir algún tipo de atención psicológica.
Además, explicó que una encuesta aplicada a 2 mil 204 estudiantes mediante la prueba de Alexander detectó que el 15 por ciento de la población evaluada, es decir, más de 300 jóvenes, presenta un alto riesgo de autolesión.
Galán Jiménez también desmintió la idea de que estas conductas se deben únicamente al estrés académico o a la presión por obtener buenas calificaciones. Indicó que investigaciones en curso han identificado como uno de los principales detonantes la percepción corporal y el escrutinio destructivo que se genera en las redes sociales.
Finalmente, el director de la Facultad de Psicología enfatizó que la atención a la salud mental no puede resolverse únicamente desde el consultorio si no se atienden las condiciones socioeconómicas y la violencia estructural que enfrenta el país.
“Lo primero que tenemos que considerar es la importancia que tiene una palabra en la vida de otra persona. Lo que decimos impacta, nos modifica y más ahora que cada cosa que se dice se vuelve viral. Ya no se queda entre dos personas, sino que llega a la familia y a la sociedad. Aunque existe la presunción de inocencia, una vez que se emite un comentario viral, ya hay un juicio detrás”, concluyó.
Lucía López/Redacción





