Arqueólogos descubren una ciudad maya intacta oculta durante más de mil años en la selva de Calakmul

Minanbé permaneció oculta entre la vegetación del norte de la Reserva de la Biosfera de Calakmul durante siglos y su excepcional estado de conservación promete ofrecer nuevas respuestas sobre los últimos momentos del esplendor de la civilización maya.

Durante décadas, los arqueólogos han utilizado la tecnología más avanzada para localizar antiguas ciudades mayas ocultas bajo la densa vegetación de la península de Yucatán. Sin embargo, pocos hallazgos reúnen tantas circunstancias excepcionales como el de Minanbé, una ciudad monumental que permaneció aislada durante más de mil años y que, precisamente gracias a esa inaccesibilidad, ha llegado hasta nuestros días prácticamente intacta.

El descubrimiento ha sido revelado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tras una campaña arqueológica dirigida por el investigador esloveno Ivan Šprajc, del Centro de Investigación de la Academia Eslovena de las Artes y las Ciencias. La expedición pone el broche a casi treinta años de trabajos dedicados a documentar las Tierras Bajas Mayas Centrales, una de las regiones arqueológicas más complejas y menos exploradas de Mesoamérica.

La nueva ciudad se encuentra en el extremo norte de la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en el estado mexicano de Campeche, una inmensa extensión selvática declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO y considerada uno de los últimos grandes refugios de biodiversidad del continente americano. Bajo esa cubierta forestal se esconde una enorme concentración de antiguos asentamientos mayas, muchos de ellos todavía desconocidos.

Lo que convierte a Minanbé en un hallazgo especialmente valioso no es únicamente su tamaño o la monumentalidad de sus edificios, sino el hecho de que los arqueólogos no hayan encontrado evidencias de saqueos modernos. En una región donde numerosos yacimientos presentan túneles clandestinos abiertos por expoliadores desde hace décadas, la ciudad permaneció fuera de cualquier ruta conocida.

Precisamente esa circunstancia dio origen a su nombre. Según ha explicado el equipo responsable del proyecto, Minanbé significa “no hay camino” en lengua maya yucateca, una denominación que refleja perfectamente las dificultades que implicó llegar hasta el enclave.

Una expedición entre kilómetros de selva

Aunque el yacimiento había sido detectado previamente mediante tecnología LiDAR, capaz de atravesar visualmente la vegetación y revelar estructuras ocultas bajo el bosque, confirmar sobre el terreno la existencia de la ciudad fue una tarea mucho más complicada.

Los investigadores tuvieron que abrir un nuevo sendero durante varios kilómetros utilizando machetes antes de continuar a pie bajo temperaturas extremas propias de la selva tropical. La ausencia de antiguos caminos forestales, que sí habían facilitado otras expediciones arqueológicas en la zona durante los últimos años, convirtió esta campaña en una de las más exigentes del proyecto.

La recompensa, sin embargo, compensó el enorme esfuerzo. Tal y como ha revelado el INAH, el reconocimiento sobre el terreno confirmó la existencia de un núcleo urbano de unas 15 hectáreas formado por amplias plazas ceremoniales, edificios palaciegos, estructuras religiosas, terrazas artificiales y un complejo sistema hidráulico destinado al control del agua.

Todo ello corresponde al periodo Clásico Tardío y Clásico Terminal, entre los siglos VII y X de nuestra era, cuando las Tierras Bajas Mayas alcanzaron su máxima densidad demográfica. Los especialistas estiman que en aquella época llegaron a vivir entre nueve y once millones de personas repartidas entre cientos de ciudades conectadas por redes políticas, comerciales y agrícolas.

Los arqueólogos llegaron hasta el yacimiento después de identificar sus estructuras mediante un escaneo aéreo con tecnología LiDAR
Los arqueólogos llegaron hasta el yacimiento después de identificar sus estructuras mediante un escaneo aéreo con tecnología LiDAR. Foto: INAH

La ausencia de saqueos convierte a Minanbé en una oportunidad excepcional para estudiar una ciudad maya casi tal y como fue abandonada hace más de mil años.

Un templo piramidal que dominaba la ciudad

La construcción más llamativa de Minanbé es un gran templo piramidal que supera los trece metros de altura y que todavía conserva buena parte de su arquitectura original.

Los arqueólogos han identificado en él rasgos característicos del denominado estilo Río Bec, una tradición arquitectónica propia del sur de la península de Yucatán reconocible por el refinamiento de sus muros de piedra perfectamente trabajados, sus molduras decorativas y las pronunciadas escalinatas que conducían hasta los templos.

Junto a esta estructura apareció una de las piezas más importantes del descubrimiento: una estela con inscripciones jeroglíficas que aún conservan parte de sus relieves. Para los investigadores constituye un hallazgo poco habitual, ya que la erosión tropical suele deteriorar gravemente este tipo de monumentos tras siglos de exposición.

En total fueron documentadas catorce estelas y altares distribuidos en distintos puntos del asentamiento. Muchos de ellos aparecieron alineados al final de una gran calzada que comunicaba diferentes sectores urbanos, una disposición que sugiere una planificación ceremonial muy definida y refuerza la idea de que Minanbé desempeñó un papel relevante dentro de la organización política regional.

Los arqueólogos documentaron varios monumentos de piedra esculpida repartidos por el yacimiento
Los arqueólogos documentaron varios monumentos de piedra esculpida repartidos por el yacimiento. Foto: INAH

Monumentos que narran los últimos años del mundo maya clásico

Una vez registradas las piezas mediante cientos de fotografías de alta resolución, los arqueólogos elaboraron modelos tridimensionales que permitieron a los especialistas comenzar el estudio epigráfico sin necesidad de trasladar los monumentos.

Tal y como ha indicado el INAH, algunos de esos relieves ya ofrecen información especialmente relevante sobre la historia de la ciudad.

La denominada Estela 1 representa una escena de decapitación protagonizada por un personaje armado con un objeto cortante. Junto a la imagen aparece un signo calendárico correspondiente al año 849 d.C., una fecha especialmente significativa porque coincide con los momentos finales del esplendor de muchas ciudades mayas del área central.

Los investigadores consideran que buena parte de estos monumentos pudo erigirse precisamente durante esas últimas décadas, cuando numerosos centros urbanos comenzaron un lento proceso de abandono que culminaría durante el siglo X.

Otro de los monumentos más interesantes corresponde a un altar fracturado que representa a un gobernante adornado con un elaborado tocado de plumas, joyas y otros símbolos de autoridad. Parte de su inscripción podría remontarse incluso a finales del siglo VII, convirtiéndose en el monumento fechado más antiguo identificado hasta ahora en la zona.

El yacimiento se encuentra en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en el estado mexicano de Campeche
El yacimiento se encuentra en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, en el estado mexicano de Campeche. Foto: INAH/Christian Pérez

Los monumentos descubiertos no solo representan gobernantes y escenas rituales; también conservan fechas que permiten reconstruir la cronología política de toda una región.

Una ciudad que plantea nuevas preguntas sobre el colapso maya

Lejos de resolver todos los interrogantes, Minanbé abre ahora nuevas líneas de investigación para comprender cómo funcionaban las relaciones políticas entre las distintas ciudades mayas durante los últimos siglos del periodo Clásico.

Los especialistas creen que la ciudad participó activamente en una región profundamente transformada por la agricultura intensiva, donde enormes superficies fueron modificadas para incrementar la producción de alimentos destinados a sostener poblaciones cada vez mayores.

La presencia de un elevado número de monumentos esculpidos sugiere que Minanbé ocupó una posición de cierta relevancia dentro de esa compleja red de ciudades-estado que caracterizó al mundo maya clásico.

Al mismo tiempo, varios altares presentan alteraciones intencionadas realizadas después de su construcción. Los arqueólogos plantean como una de las hipótesis que grupos procedentes del norte de la península pudieran modificar estos monumentos cuando la ciudad ya había iniciado su abandono, alterando deliberadamente antiguos símbolos de poder.

La antigua ciudad no presenta evidencias de haber sido saqueada
La antigua ciudad no presenta evidencias de haber sido saqueada. Foto: INAH

Aunque esa posibilidad todavía deberá confirmarse mediante futuras investigaciones, constituye una pista prometedora para entender los profundos cambios políticos que transformaron el sureste mesoamericano durante los siglos finales de la civilización maya clásica.

El descubrimiento también supone un nuevo éxito para el proyecto encabezado por Ivan Šprajc, responsable durante las últimas décadas de localizar numerosos asentamientos ocultos en la selva de Campeche mediante la combinación de tecnología LiDAR y largas campañas de reconocimiento sobre el terreno.

Ahora, Minanbé se incorpora al mapa arqueológico de una de las regiones con mayor concentración de ciudades mayas conocidas. Sin embargo, su extraordinario estado de conservación la convierte en un laboratorio excepcional para reconstruir cómo vivían sus habitantes, cómo ejercían el poder sus gobernantes y qué ocurrió durante los años que precedieron al progresivo abandono de estas grandes urbes.

Con cada nuevo monumento descifrado y cada edificio excavado, esta ciudad escondida durante más de un milenio promete aportar nuevas piezas a uno de los mayores enigmas de la arqueología americana: comprender cómo desapareció una de las civilizaciones más brillantes de la historia.

Con información de Muy interesante.

Síguenos en nuestras redes sociales

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio