Neandertales ya tenían base genética del lenguaje hace 600 mil años, revela estudio

Un estudio genético revela que el lenguaje humano nació hace más de 600.000 años y podría haber sido compartido con los neandertales.

La historia del lenguaje humano acaba de dar un giro inesperado. Un nuevo estudio científico ha identificado que la clave genética de nuestra capacidad para hablar no es exclusiva de Homo sapiens, sino que se remonta a cientos de miles de años atrás, antes incluso de que nuestra especie existiera.

Durante décadas, la pregunta sobre cuándo y cómo surgió el lenguaje ha fascinado tanto a historiadores como a científicos. Tradicionalmente, se asumía que el desarrollo del habla compleja era una de las grandes innovaciones que diferenciaban a los humanos modernos de otros homínidos. Sin embargo, esta idea empieza a resquebrajarse a medida que nuevas evidencias, tanto arqueológicas como genéticas, entran en juego.

Tal y como ha revelado un reciente estudio publicado en Science Advances, el origen del lenguaje podría estar profundamente arraigado en una etapa mucho más antigua de la evolución humana. No se trataría de una invención repentina, sino de un proceso largo, acumulativo y, sobre todo, compartido con otras especies humanas.

Este hallazgo obliga a replantear una de las grandes narrativas de la evolución: la idea de que el lenguaje fue el rasgo definitivo que permitió a nuestra especie imponerse sobre otras, como los neandertales.

El viejo mito del “gen del lenguaje”

A comienzos del siglo XXI, el descubrimiento del gen FOXP2 fue considerado un avance revolucionario. Se pensó que este gen podía ser la pieza clave que explicara la aparición del lenguaje. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta visión se ha ido matizando.

Tal y como indica el estudio, el lenguaje no depende de un único gen, sino de una compleja red de elementos genéticos que actúan de forma conjunta . Esta perspectiva encaja mejor con lo que sabemos desde la historia evolutiva: los grandes cambios raramente dependen de un solo factor.

Los investigadores han centrado ahora su atención en unas regiones específicas del genoma conocidas como HAQERs (regiones de rápida evolución en ancestros humanos). Aunque representan menos del 0,1% del ADN, su influencia resulta sorprendentemente desproporcionada.

En el análisis de 350 niños, sometidos a múltiples pruebas lingüísticas a lo largo de su desarrollo, estas regiones mostraron una correlación clara con las habilidades del lenguaje. Y cuando los resultados se ampliaron a más de 100.000 personas, el patrón se mantuvo.

Jacob Michaelson
Jacob Michaelson, doctor en ciencias y profesor de psiquiatría en la University of Iowa Health Care, lideró una investigación que demuestra que los humanos actuales comparten con los neandertales innovaciones genómicas vinculadas al lenguaje complejo. Foto: University of Iowa Health Care

Un legado genético anterior a nuestra especie

Pero el aspecto más intrigante del estudio no es solo su impacto en la comprensión del lenguaje actual, sino su cronología.

Estas regiones genéticas comenzaron a evolucionar tras la separación entre humanos y chimpancés, hace unos seis millones de años, pero lo más relevante es que ya estaban presentes antes de la divergencia entre Homo sapiens y neandertales, hace unos 600.000 años.

Esto significa que ambos linajes heredaron una base genética común vinculada al lenguaje.

Lejos de ser un rasgo exclusivamente humano moderno, el lenguaje podría tener raíces compartidas con otras especies de homínidos. De hecho, tal y como han señalado los investigadores, los neandertales no solo poseían estas regiones, sino que en algunos casos podían tener incluso más variantes asociadas al lenguaje.

Este dato, aunque no demuestra que hablaran como nosotros, sí sugiere que contaban con el “hardware” biológico necesario para desarrollar formas complejas de comunicación.

Este estudio sugiere que el lenguaje no apareció de forma repentina en Homo sapiens, sino que hunde sus raíces en una herencia compartida con otras especies humanas.

Lenguaje, cerebro y un límite evolutivo inesperado

Aquí es donde el relato se vuelve aún más fascinante. Si estas capacidades eran tan ventajosas, ¿por qué no siguieron evolucionando?

El estudio ofrece una respuesta que conecta biología y evolución de forma sorprendente. Según los investigadores, estas regiones genéticas influyen en el desarrollo del cerebro durante la etapa prenatal. Un cerebro más grande, en principio, implica mayores capacidades cognitivas.

Sin embargo, esto introduce un problema fundamental: el tamaño del cráneo en el momento del nacimiento. Tal y como ha revelado la investigación, este equilibrio entre inteligencia y viabilidad reproductiva habría frenado la evolución de estas variantes genéticas durante los últimos 20.000 años. Es lo que se conoce como el “dilema obstétrico”: un cerebro más grande puede dificultar el parto y aumentar los riesgos para madre e hijo.

Este límite biológico habría estabilizado la evolución del lenguaje, manteniendo estas variantes en niveles intermedios en la población humana.

¿Hablaban realmente los neandertales?

La pregunta sigue abierta, pero cada vez resulta más difícil sostener la idea de que no lo hacían.

La genética, combinada con evidencias arqueológicas —como herramientas complejas, prácticas funerarias o manifestaciones simbólicas—, apunta a que los neandertales poseían capacidades cognitivas avanzadas.

Tal y como sugiere el estudio, la presencia de estas regiones genéticas en su ADN refuerza la hipótesis de que podían comunicarse de manera sofisticada, aunque probablemente distinta a la nuestra.

Esto cambia profundamente nuestra percepción histórica. Durante mucho tiempo, los neandertales fueron vistos como una especie inferior, casi primitiva. Hoy, en cambio, emergen como parientes cercanos con capacidades sorprendentes.

Resumen general del estudio y sus principales hallazgos
Resumen general del estudio y sus principales hallazgos. Fuente: Science Advances (2026)

La evolución del lenguaje humano no habría sido un salto, sino un proceso gradual que comenzó mucho antes de lo que se pensaba.

Un pasado compartido que redefine lo humano

Más allá del debate sobre el lenguaje, este descubrimiento tiene implicaciones mucho más amplias. Nos obliga a reconsiderar qué significa ser humano y qué rasgos consideramos exclusivos de nuestra especie.

El lenguaje, uno de los pilares de la civilización, podría no ser una invención reciente ni exclusiva, sino el resultado de un legado evolutivo profundo que compartimos con otros homínidos.

En este sentido, la historia del lenguaje no es solo la historia de Homo sapiens, sino la de una larga cadena de especies que, durante cientos de miles de años, fueron construyendo las bases de la comunicación compleja.

Y quizá, en ese proceso, no estuvimos tan solos como siempre hemos creído.

Con información de Muy Interesante México.

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