Chiles en nogada: el sabor de septiembre que nació en Puebla

Cada año, con la llegada de agosto y septiembre, las cocinas mexicanas se llenan de uno de los platillos más esperados de la temporada: los chiles en nogada, una preparación que combina sabores dulces y salados y que, además, está estrechamente ligada a la historia y a las fiestas patrias de México.

Pero, ¿por qué los chiles en nogada solamente aparecen durante algunos meses del año?

La respuesta está principalmente en la temporada de sus ingredientes. La nuez de Castilla, elemento fundamental para preparar la nogada, alcanza su cosecha durante el verano, al igual que la granada. A estos productos se suman frutas como la manzana, la pera y el durazno, que forman parte del tradicional picadillo. Por ello, la temporada suele extenderse de julio a septiembre, aunque agosto y septiembre son especialmente representativos.

Un platillo nacido en Puebla

El origen de los chiles en nogada está ligado a Puebla, estado considerado la cuna de esta preparación.

La versión más conocida cuenta que en 1821, las monjas agustinas del Convento de Santa Mónica, en Puebla, prepararon este platillo para homenajear a Agustín de Iturbide, quien se encontraba en la ciudad después de los acontecimientos que llevaron a la consumación de la Independencia de México.

De acuerdo con esta tradición, las religiosas aprovecharon los productos de temporada para crear una preparación especial que representara los colores del Ejército Trigarante: verde, blanco y rojo.

El verde está presente en el chile poblano y el perejil; el blanco corresponde a la cremosa nogada elaborada principalmente con nuez de Castilla, y el rojo aparece con los granos de granada.

¿Qué lleva un chile en nogada?

La preparación tradicional comienza con un chile poblano, que se rellena con un picadillo elaborado con carne y frutas de temporada.

Entre los ingredientes más característicos se encuentran la manzana panochera, pera, durazno criollo y plátano, además de almendras, piñones, pasas y especias.

Después viene uno de sus elementos principales: la nogada, una salsa preparada principalmente con nuez de Castilla, a la que pueden incorporarse productos como queso y leche.

Finalmente, el chile se cubre con la nogada y se decora con granada y perejil, dando como resultado el característico platillo tricolor.

¿Por qué se come en septiembre?

Aunque actualmente es posible encontrar chiles en nogada desde julio, su presencia se intensifica durante agosto y septiembre, cuando coinciden la disponibilidad de sus principales ingredientes con las celebraciones de la Independencia de México.

La temporada no es solamente una cuestión de tradición: también representa una forma de aprovechar los productos frescos que ofrece el campo poblano durante estos meses.

De hecho, la Secretaría de Agricultura señala que la disponibilidad de la nuez de Castilla y la granada es una de las principales razones por las que este platillo se considera de temporada.

Más que un platillo

Con más de dos siglos de historia, los chiles en nogada se han convertido en uno de los grandes símbolos de la gastronomía mexicana.

Su importancia va más allá del sabor: reúne historia, agricultura, identidad nacional y tradición familiar en un solo plato.

Y aunque la historia exacta de su creación continúa siendo objeto de distintas interpretaciones, la tradición poblana mantiene viva la versión de que fueron las monjas agustinas quienes dieron forma a este platillo en 1821.

Por eso, cuando llega septiembre y aparecen en los restaurantes y hogares mexicanos los chiles en nogada, también llega una de las tradiciones gastronómicas más esperadas del año: un platillo que se come por temporada, pero que cuenta una historia que permanece durante todo el año.

Redacción

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