“El Niño” podría romper todos los récords en 2026

El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y los últimos pronósticos climatológicos elevan la posibilidad de que el episodio 2026-2027 se convierta en uno de los más intensos de los que se tiene registro, con potencial para modificar los patrones de temperatura y lluvias en distintas regiones del planeta.

De acuerdo con la actualización del Centro de Predicción Climática de la NOAA, publicada el 13 de agosto, existe 69% de probabilidad de que entre octubre y diciembre de 2026 se registre un evento histórico, definido por un valor de al menos +2.5 °C en el índice RONI, superando la intensidad de los principales episodios registrados desde 1950.

La agencia estadounidense también señala que existe más de 90% de probabilidad de que El Niño alcance la categoría de “muy fuerte” durante el otoño y el invierno del hemisferio norte de 2026-2027.

El Pacífico ya muestra un fuerte calentamiento

Las señales de intensificación ya están presentes en el océano Pacífico. La NOAA reportó que durante julio las anomalías de temperatura superficial alcanzaron +1.4 °C en la región Niño 3.4, mientras que en Niño 1+2 llegaron a +2.9 °C. Además, se observaron anomalías de temperatura de hasta +10 °C en algunas zonas de las aguas subsuperficiales.

Los modelos oficiales proyectan que el calentamiento continuará durante los próximos meses. Para el periodo octubre-diciembre, la predicción central del índice RONI alcanza aproximadamente +2.66 °C, mientras que algunos escenarios llegan hasta +3.37 °C.

¿Qué significa para el clima mundial?

El Niño es un fenómeno natural del sistema climático que se caracteriza por un calentamiento anormal de las aguas del Pacífico ecuatorial. Este cambio altera la circulación atmosférica y puede modificar los patrones de lluvia, temperatura y tormentas a miles de kilómetros de distancia.

Un episodio particularmente intenso puede favorecer olas de calor, sequías, lluvias torrenciales e inundaciones, dependiendo de la región. La intensidad del fenómeno no significa que todos los países vayan a experimentar los mismos efectos, ya que las consecuencias dependen de la interacción con otros patrones atmosféricos y oceánicos.

México permanece bajo vigilancia

Para México, la evolución de El Niño será especialmente relevante durante los próximos meses, debido a su posible influencia sobre las temperaturas, las precipitaciones y otros patrones meteorológicos.

Sin embargo, los especialistas advierten que no debe interpretarse el pronóstico como una certeza de que todos los impactos extremos ocurrirán. La propia NOAA señala que una mayor intensidad del fenómeno aumenta la probabilidad de determinados efectos, pero no los garantiza.

Por ahora, los datos apuntan a un escenario excepcional: El Niño se encuentra en proceso de fortalecimiento y podría alcanzar su máxima intensidad hacia finales de 2026, por lo que los próximos meses serán determinantes para establecer si finalmente rompe los récords de los grandes episodios de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.

La advertencia ya está sobre la mesa: el planeta se encamina hacia un El Niño que podría ser extraordinariamente intenso.

Redacción

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