Messi, víctima de una Argentina tritura seleccionadores

Messi, víctima de una Argentina tritura seleccionadores

Dos jugadas casi calcadas con cinco días de diferencia. Messi avanza y se apoya en el nueve de su equipo en la frontal, que le devuelve el balón de tacón para que aproveche la maniobra y entre libre en el área. Dos acciones gemelas que terminan en las antípodas. El 17 de marzo, Leo recibe el taconazo de Luis Suárez y marca el 0-2 en el Villamarín. El 22 de marzo, ya con Argentina perdiendo 1-3, Benedetto intenta jugar con la espuela pero la pelota va directamente a los pies de la defensa de Venezuela. De blaugrana, gol. Con la albiceleste, nada. Nunca el abismo que va de jugar con el Barça a jugar con Argentina fue tan explícito y en tan poco intervalo de tiempo.

Criticado pero invocado como salvador por una afición visceral, Messi ha sido más una víctima del largo declive futbolístico de Argentina que el responsable de no poder conquistar un título que el equipo no levanta desde 1993, hace un cuarto de siglo. Después de tener nueve seleccionadores en 14 años, algunos tan dispares como el histriónico Sampaoli, el poco ejemplar Maradona, el efímero Bauza (8 partidos) o el librillo anticuado de Basile, las crisis no puede ser culpa suya y sin embargo Messi siempre vuelve sin renunciar al peso excesivo que conlleva el diez y la cinta de capitán de la albiceleste.

El 17 de agosto del 2005, la perla argentina se encontró un equipo plagado de figuras y un plan de trabajo coherente

El debut de Messi con la albiceleste fue minimalista. Sólo duró un minuto en el césped. Lo expulsaron por sacarse de encima a un defensa que le agarraba la camiseta para impedir que avanzase. Pero el 17 de agosto del 2005, la perla argentina se encontró un equipo plagado de figuras y un plan de trabajo coherente. Los once titulares elegidos por José Pékerman, el seleccionador que le dio la alternativa, habían dado el salto y jugaban en Europa. Léase: Leo Franco (Atlético), Scaloni (Deportivo), Ayala (Valencia), Heinze (United), Sorín (Villarreal), Lucho González (Oporto), Bernardi (Mónaco), Maxi Rodríguez (Atlético), D’Alessandro (Wolfsburgo), Lisandro López (Oporto) y Crespo (Chelsea). Todos futbolistas contrastados, cuatro de ellos –Ayala, Heinze, Lucho y D’Alessandro– no hacía ni un año que se habían colgado el oro en los Juegos de Atenas.

El viernes pasado en la derrota contra Venezuela en el Wanda Metropolitano, la mitad de los 16 jugadores que puso sobre el campo Argentina no militan en equipos europeos: Armani, Montiel y Matías Suárez (River), Benedetto (Boca), Pity Martínez (Atlanta de la MLS), Kannemann (Gremio de Porto Alegre) y Lisandro Martínez y Domingo Blanco, que juegan en el Defensa y Justicia.

Segundo en la Superliga, Defensa y Justicia es uno de los equipos revelación de los últimos años pero no ha ganado nada y dista mucho del tamaño y dela exigencia de los clubs históricos. Evidentemente, no es ninguna medida para calibrar su calidad pero ninguno de los dos nuevos internacionales del Defe posee página de Wikipedia en castellano.


Lionel Messi durante el partido frente a Venezuela (Pierre-philippe Marcou / AFP)


Cada vez hay más inventos en la AFA, desde el banquillo al césped. De hecho, el Tata Martino es el único técnico que ha repetido en dos torneos, las Copas Américas del 2015 y 2016, y en ambas perdió las finales. Leo debutó con Pekerman, un técnico que había ganado tres Mundiales Sub-20, respetado y con un plan de juego atractivo, y estaba rodeado de cracks. Ahora tiene a Lionel Scaloni al frente y demasiados jugadores sin experiencia a su alrededor. No es lo mismo que entonces y el resultado no puede ser semejante.

Por ejemplo, para Alemania 2006, su primer Mundial, se quedaron fuera leyendas como Zanetti o Verón. Sólo tres de los convocados jugaban en la liga argentina. Dos de ellos (Ustari y Rodrigo Palacio) fueron los que menos jugaron. Para Sudáfrica 2010, Maradona citó hasta a seis jugadores que jugaban en su país, entre ellos los veteranos Verón, Clemente Rodríguez y Palermo. Pozo y Garcé (del Colón) ni debutaron. Alejandro Sabella salió subcampeón del mundo en Brasil 2014 con la lista más racional que se recuerda. Gago y Maxi Rodríguez habían regresado a Argentina y únicamente Orión, el tercer portero, no había salido de la liga de su país.

Todo lo contrario de lo que sucedió en Rusia 2018, donde Sampaoli llamó a cuatro jugadores que militaban en equipos argentinos: Meza, Pavón y Enzo Pérez jugaron ¡los cuatro partidos! y el portero Armani es titular en los dos últimos.

Ahora Scaloni, que pasó de técnico interino a ser confirmado para la Copa América de este verano en Brasil, está de pruebas, haciendo oposiciones. Ha convocado la friolera de 49 futbolistas diferentes en cuatro ventanas FIFA, ocho jugadores más que Luis Enrique en España. Colombia, Paraguay y Qatar son los próximos rivales para Messi, que todavía no sabe quienes le acompañarán pero que se merece por justicia una poco de coherencia en la albiceleste.

Agencias.

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