El rompimiento

RITA OZALIA LE PONE FIN AL AMASIATO

Fue corta, seca y sin espacio para interpretaciones: “No vamos juntos”.

Con esa frase, Rita Ozalia Rodríguez Velázquez puso sobre la mesa lo que durante meses —y para algunos, años— se había manejado entre líneas dentro de Morena en San Luis Potosí: la posibilidad de que el partido guinda compita en 2027 sin el Partido Verde Ecologista de México.

Y no es un asunto menor.

Desde 2021, Morena y el Verde han caminado juntos en San Luis Potosí, aunque la relación nunca ha estado exenta de tensiones. En la práctica, Morena ha aportado una parte importante de su estructura y de su voto, mientras el Verde ha llevado mano en la candidatura a la gubernatura y en el ejercicio del poder estatal.

Por eso, cuando Rita Ozalia habla de una alianza en la que Morena ha sido “atropellado”, el mensaje adquiere otra dimensión.

“Una coalición tiene que ser con respeto, con confianza y que no nos atropellen”, sostuvo.

Traducido al lenguaje político potosino, el mensaje parece evidente: Morena ya no quiere jugar el papel de acompañante.

La dirigente morenista incluso planteó que su partido puede construir una ruta electoral propia, de la mano del PT, Nueva Alianza y otras fuerzas políticas. Y lanzó una frase que seguramente será analizada con lupa en los próximos meses:

“Vamos a ganar la gubernatura, vaya quien vaya, porque estamos unidos”.

Ahí está el verdadero desafío.

Morena cuenta con una marca nacional poderosa, pero San Luis Potosí tiene una dinámica política particular. El Verde mantiene una presencia importante y, de acuerdo con distintos sondeos, aparece bien posicionado rumbo a la sucesión estatal.

Rita Ozalia, sin embargo, parece no estar dispuesta a aceptar que las encuestas dicten desde ahora el resultado de 2027.

El detalle está en otro lado.

La propia dirigente reconoce que una eventual coalición no depende exclusivamente de las decisiones locales. Las negociaciones nacionales pueden modificar cualquier escenario y, como ella misma señaló, en el Verde existe un nivel de negociación que Morena en San Luis Potosí no necesariamente controla.

Y ahí aparece la pregunta incómoda: ¿qué pasa si desde la Ciudad de México se decide que Morena y Verde deben volver a sentarse a la mesa?

Porque una cosa es decir aquí “no vamos juntos” y otra muy distinta es que las dirigencias nacionales terminen diciendo lo contrario.

Mientras tanto, Rita Ozalia ya movió las piezas.

Incluso ha comenzado a mirar otros perfiles políticos rumbo al 2027, entre ellos el del rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, un personaje que no milita en Morena y cuyo nombre comienza a aparecer en las conversaciones políticas.

El mensaje hacia el Verde parece ser claro: si hay alianza, ya no será necesariamente bajo las condiciones de antes.

El divorcio político, por ahora, está anunciado.

Falta saber si será definitivo o si, como suele ocurrir en política, habrá reconciliación cuando lleguen las negociaciones importantes.

El divorcio está cantado. Falta ver si en la Ciudad de México les dan el acta favor a sus conveniencia o a los designios de comité nacional de Morena.

Lucía López/Redacción

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