LOS LADRONES TAMBIÉN ENTRAN A MISA

Por: Lucía López M

Entre oraciones, momentos de reflexión y celebraciones religiosas, los feligreses también pueden ser víctimas de robos; la Arquidiócesis llama a extremar precauciones.

Ir a misa debería ser un momento de tranquilidad, recogimiento y fe. Sin embargo, ni siquiera dentro de los templos los feligreses están exentos de ser víctimas de la delincuencia. En San Luis Potosí, el robo de pertenencias durante las celebraciones religiosas ha motivado un llamado a no bajar la guardia.

La advertencia fue hecha por Tomás Cruz Perales, vocero de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, quien señaló la importancia de que los asistentes a las iglesias mantengan sus pertenencias bajo vigilancia.

Y es que, mientras los fieles participan en la homilía, se preparan para recibir la comunión o se concentran en sus oraciones, pueden distraerse y dejar sus bolsas, carteras o teléfonos celulares al alcance de personas que aprovechan esos momentos para sustraerlos.

No necesariamente se trata de asaltos violentos. En estos casos, el riesgo está en los hurtos discretos, esos que pueden ocurrir en cuestión de segundos y que muchas veces pasan inadvertidos hasta que la víctima intenta localizar sus objetos personales.

Aunque diversos templos cuentan con cámaras de vigilancia, estas medidas no eliminan por completo el riesgo. Por ello, la recomendación es sencilla, pero importante: mantener las bolsas cerradas y cerca del cuerpo, evitar dejar objetos de valor en las bancas y no perder de vista las pertenencias durante la celebración.

¿Se ha perdido el respeto por los espacios sagrados?

La situación abre una reflexión sobre la seguridad en lugares que, para miles de personas, representan refugios de paz y convivencia espiritual.

La realidad es que la prevención también debe formar parte de las visitas a los templos. La fe no tendría por qué estar acompañada de desconfianza, pero la prudencia resulta necesaria ante cualquier situación que pueda poner en riesgo el patrimonio de los asistentes.

Así que, la próxima vez que acuda a misa, lleve consigo su fe, participe con tranquilidad y mantenga sus pertenencias bajo resguardo. Porque la seguridad también depende de pequeñas medidas que pueden evitar un mal momento.

En los templos se busca fortalecer el espíritu, no perder la cartera.

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