( El Portal).-No todas las playas del mundo lucen la clásica arena blanca o dorada. Existen costas donde el atractivo principal no está en la suavidad de la arena, sino en los mosaicos naturales formados por piedras de colores, un fenómeno geológico que transforma el paisaje en un espectáculo visual único.
Cómo se forman
A diferencia de las playas tradicionales, estas costas se crean a partir de fragmentos minerales transportados por ríos y oleaje. Con el paso del tiempo, la acción del agua y el viento pule las piedras, hasta convertirlas en guijarros brillantes y multicolores.
La mineralogía local define la paleta de colores: el rojo surge del hierro, el verde de la olivina, el blanco del cuarzo o conchas marinas, y el negro de rocas volcánicas como el basalto. Este proceso puede tardar siglos en consolidarse.
Destinos reconocidos en el mundo
Entre las playas más famosas destacan:
- Glass Beach, California (EE. UU.): creada a partir de antiguos desechos de vidrio, hoy luce tonos verdes, azules y marrones.
- Papakōlea Beach, Hawái: célebre por su arena verde compuesta de cristales de olivina.
- Hoffmans Rocks, Australia: presenta pequeñas piedras multicolores que forman un mosaico natural.
- Playa de Cristal, Chile: reconocida por sus piedras brillantes fruto de la erosión costera.
Experiencia y recomendaciones
Quienes visitan estas playas disfrutan no solo de un paisaje distinto, sino también de un entorno que invita a la relajación y la contemplación. Sin embargo, especialistas recomiendan llevar calzado adecuado, respetar las restricciones sobre la recolección de piedras, protegerse del sol y practicar una fotografía responsable sin alterar el entorno.
Más allá del turismo
Estas playas ofrecen beneficios que van desde la relajación auditiva al escuchar el oleaje sobre las piedras, hasta la oportunidad de aprender sobre geología y capturar imágenes artísticas. Además, promueven la conciencia ambiental al mostrar cómo procesos naturales de siglos pueden verse amenazados por la acción humana.
Naturaleza que inspira
Las playas de piedras de colores son un recordatorio de cómo la interacción entre mar y tierra puede dar lugar a paisajes extraordinarios. Su preservación no solo garantiza que turistas y fotógrafos sigan disfrutando de su belleza, sino que también permite que futuras generaciones comprendan la importancia de proteger los ecosistemas costeros.
Redacción
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